Salud

La OMS alerta del crecimiento de una enfermedad que afecta cada vez a más menores en Europa

Sigue creciendo en Europa sobre todo en menores de 15 años
Sigue creciendo en Europa sobre todo en menores de 15 años. Freepik
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Muchas personas piensan que la tuberculosis es una enfermedad prácticamente desaparecida en Europa o que está asociada únicamente a ciertas épocas históricas. No obstante, los últimos informes de la Organización Mundial de la Salud y del Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades están lanzando una advertencia clara: la tuberculosis sigue siendo un problema importante de salud pública y los casos en menores están aumentando en diferentes países europeos.

La preocupación es grande debido a que esta enfermedad infecciosa no solo continúa circulando, sino que además una parte importante de los casos sigue sin diagnosticarse. Según datos recogidos en el informe europeo de vigilancia de la tuberculosis 2026, alrededor del 20% de los casos estimados en Europa no llegan a ser detectados ni notificados oficialmente. Eso tiene consecuencias directas: las personas no diagnosticadas continúan transmitiendo la enfermedad sin saberlo.

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Una enfermedad que se creía del pasado

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. A pesar de que normalmente afecta a los pulmones, también puede comprometer otros órganos del cuerpo. Se transmite por el aire cuando una persona enferma tose, habla o estornuda, sobre todo en espacios cerrados y mal ventilados.

Durante décadas, los avances médicos, los antibióticos y las campañas de salud pública hicieron que en muchos países europeos la tuberculosis pareciera una enfermedad controlada. Pero la realidad actual es bastante más compleja. La OMS Europa y el ECDC alertan de que el continente sigue lejos de cumplir con los objetivos internacionales de reducción de casos y mortalidad fijados para 2025 y 2030. Aunque la incidencia total ha descendido respecto a años anteriores, el progreso es mucho más lento de lo esperado y preocupa especialmente el aumento de casos en menores de 15 años.

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Este dato es el que más inquieta a los especialistas. La OMS Europa ya alertó en 2025 de un aumento del 10% de los casos de tuberculosis infantil en la región europea. A pesar de que las cifras generales pueden parecer relativamente bajas comparadas con otras enfermedades infecciosas, los expertos consideran que el incremento en niños es especialmente preocupante porque suele indicar que la transmisión comunitaria continúa activa.

En otras palabras: si aparecen más casos infantiles, quiere decir que la bacteria continúa circulando en el entorno cercano. Además, los niños tienen más riesgo de desarrollar formas graves de tuberculosis, especialmente los menores de cinco años y aquellos con sistemas inmunológicos más vulnerables. Debido a ello, los especialistas insisten mucho en una detección precoz y el seguimiento de contactos familiares cercanos.

Muchos casos siguen sin detectarse

Uno de los aspectos más preocupantes es precisamente el enorme desfase entre casos estimados y casos realmente diagnosticados. Según datos de la OMS y la ECDC, en 2024 se estimó que unas 204.000 personas enfermaron de tuberculosis en la región europea, pero solo se notificaron oficialmente algo más de 161.000 casos.

Eso quiere decir que aproximadamente una de cada cinco personas con tuberculosis no fue diagnosticada o no quedó registrada dentro de los sistemas sanitarios. Es ahí donde está una de las mayores dificultades para controlar la enfermedad. Porque si una persona no recibe un diagnóstico, tampoco va a recibir un tratamiento pudiendo contagiar la bacteria durante más tiempo.

¿Por qué cuesta tanto detectar la tuberculosis?

Parte del problema es que los síntomas pueden ser confundidos fácilmente con otras enfermedades respiratorias más comunes. La tuberculosis suele provocar tos persistente, fiebre, sudores nocturnos, cansancio, pérdida de peso o dificultad respiratoria.

Pero muchos de estos síntomas pueden parecer en su inicio compatibles con infecciones respiratorias habituales. Además, algunos ****casos evolucionan lentamente y tardan meses en ser detectados. La situación también se complicó tras la pandemia de COVID-19, ya que muchos programas de detección y seguimiento de tuberculosis sufrieron interrupciones importantes. Los expertos sostienen que parte del aumento actual está relacionado precisamente con ese retraso diagnóstico acumulado.

Europa continúa lejos de los objetivos de la OMS, ya que su estrategia establecía metas muy ambiciosas para reducir la enfermedad a nivel global. Entre ellas disminuir drásticamente nuevos casos, reducir mortalidad y mejorar diagnóstico y tratamiento. No obstante, los últimos informes muestran que Europa todavía está lejos de llegar a esos objetivos.

Según datos del ECDC y la OMS la incidencia de tuberculosis en Europa ha descendido un 39% desde 2015, y las muertes un 49%, pero esas cifras siguen por debajo de las metas marcadas internacionalmente. Además, los expertos alertan de que las desigualdades sanitarias, los recortes en financiación internacional y las dificultades de acceso al diagnóstico podrían empeorar todavía más la situación en muchos países.

Aunque la situación española está lejos de los países con mayor incidencia mundial, los expertos sí que reconocen que podría mostrar señales preocupantes. Los informes europeos reflejan que se continúa notificando miles de casos y que el progreso hacia los objetivos de eliminación continúa siendo insuficiente. Asimismo, el aumento de casos en menores y la persistencia de transmisión comunitaria hacen que los especialistas pidan reforzar vigilancia, diagnóstico precoz y seguimiento epidemiológico.