Bienestar

Despertarse varias veces por la noche podría ser una señal de algo más serio que el insomnio

Dormir bien no depende solo del número de horas totales
Dormir bien no depende solo del número de horas totales. Freepik
Compartir

Despertarse de madrugada parece algo relativamente normal para muchísimas personas. A veces pasa por estrés, otras por calor, ruido, preocupaciones o simplemente porque cuesta volver a conciliar el sueño. Sin embargo, los especialistas en medicina del sueño llevan tiempo advirtiendo de algo esencial: despertarse varias veces cada noche no siempre es “solo insomnio”.

En algunos casos, estos despertares frecuentes pueden ser una señal de que el cuerpo está intentando alertar de otros problemas de salud más profundos como apnea del sueño, estrés crónico, ansiedad, alteraciones cardiovasculares, diabetes o incluso trastornos neurológicos. Y precisamente por eso, los expertos insisten en no normalizar el sueño fragmentado constante. Porque dormir ocho horas fragmentadas no es descansar bien.

PUEDE INTERESARTE

El sueño necesita continuidad

Muchas personas piensan que lo importante es únicamente el número total de horas dormidas. Pero los especialistas explican que la calidad y continuidad del sueño son igual de esenciales que la duración. Mientras se duerme, el cerebro y el cuerpo atraviesan diferentes fases fundamentales: sueño ligero, sueño profundo y sueño REM. Cada una de ellas cumple con funciones esenciales relacionadas con la memoria, la recuperación física, la regulación hormonal, el sistema inmunológico, la salud cardiovascular y el equilibrio emocional.

Cuando el sueño se interrumpe constantemente, esos ciclos no llegan a completarse correctamente. Aunque la persona vuelva a dormirse rápido, el descanso pierde parte importante de su capacidad reparadora. Debido a ello, muchas personas que se despiertan repetidamente sienten cansancio constante, niebla mental, irritabilidad, dificultad para concentrarse o sensación de no haber descansado de verdad.

PUEDE INTERESARTE

Despertarse una vez puntualmente durante la noche no es algo preocupante. De hecho el sueño humano nunca es completamente continuo. Pero los expertos consideran importante prestar atención cuando los despertares ocurren casi cada noche, cuesta volver a dormir, aparecen ahogos o sensación de falta de aire, hay sudoración excesiva, palpitaciones, necesidad constante de ir al baño o cansancio intenso durante el día. Es en estos casos cuando puede haber algo más detrás del problema.

Uno de los problemas más frecuentes: la apnea del sueño

Uno de los trastornos más relacionados con los despertares nocturnos es la apnea obstructiva del sueño. Se trata de un problema en el que la respiración se interrumpe repetidamente mientras la persona duerme debido al colapso parcial o total de las vías respiratorias.

Muchas personas no son conscientes de ello porque los microdespertares duran apenas segundos. Sin embargo, el cerebro se activa constantemente para volver a respirar. El resultado es un sueño extremadamente fragmentado y poco reparador.

Los síntomas más comunes incluyen ronquidos intensos, sensación de ahogo nocturno, cansancio diurno, dolor de cabeza al despertar, sueño no reparador o somnolencia constante. Lo más preocupante es que la apnea del sueño está relacionada además con hipertensión, infartos, arritmias, diabetes tipo 2 y aumento del riesgo cardiovascular general.

El estrés también puede fragmentar el sueño

No todos los despertares nocturnos tienen un origen físico. El estrés y la ansiedad también tienen un papel enorme en la calidad del sueño. Cuando el cerebro permanece en estado de alerta constante, resulta mucho más complicado mantener un sueño profundo y estable. Muchas personas con ansiedad o estrés crónico experimentan despertares frecuentes, pensamientos acelerados durante la noche, dificultad para volver a dormir o sensación de “dormir con la mente activa”. Eso tiene explicación fisiológica.

El estrés aumenta la producción de cortisol y activa el sistema nervioso simpático, el mecanismo relacionado con el estado de alerta y supervivencia. El problema es que el cuerpo necesita justo lo contrario para poder dormir correctamente: seguridad, relajación y descenso de la activación fisiológica.

Orinar constantemente también puede ser una señal

Otro síntoma que suele pasar desapercibido es despertarse repetidamente para ir al baño. Aunque puede estar relacionado con beber demasiada agua antes de dormir, también puede ser una señal de diabetes, problemas de próstata, vejiga hiperactiva, alteraciones hormonales o incluso apnea del sueño.

De hecho, muchos especialistas explican que algunas personas con apnea desarrollan nocturia, la necesidad frecuente de orinar por la noche, debido a cómo las alteraciones respiratorias afectan a ciertas hormonas relacionadas con el equilibrio de líquidos.

Las hormonas también influyen muchísimo

El sueño está profundamente relacionado con el sistema hormonal. Alteraciones de melatonina, cortisol, estrógenos, progesterona o tiroides pueden afectar directamente la capacidad de mantener un sueño estable. Por ejemplo, durante la perimenopausia y la menopausia muchas mujeres empiezan a experimentar despertares frecuentes, sudores nocturnos, insomnio o sueño más ligero, y ocurre algo parecido con problemas tiroideos o desequilibrios hormonales relacionados con estrés crónico.

Las pantallas y el estilo de vida moderno hacen más grave el problema

Gran parte de la crisis actual del sueño tiene una relación directa con hábitos modernos. Muchas personas permanecen expuestas a pantallas, redes sociales, notificaciones, trabajo o estimulación constante hasta minutos antes de dormir. La luz azul altera la producción de melatonina y hace más difícil que el cerebro entre correctamente en modo descanso. Además, si se le suman los horarios irregulares, el estrés acumulado y la hiperconectividad hacen que el organismo permanezca activado incluso durante la noche.ñ-