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Multas de hasta 1.000 € por dar positivo en alcohol al volante: todo lo que cambia

La tasa detectada determinará la sanción
La tasa detectada determinará la sanción. Freepik
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Tomarse una cerveza o una copa de vino antes de coger el coche es una práctica que sigue estando normalizada entre muchos conductores. Sin embargo, en 2026 las autoridades han endurecido el mensaje: la tolerancia hacia el alcohol al volante es cada vez menor y las sanciones económicas y administrativas continúan aumentando en importancia.

Hoy en día, dar positivo en un control de alcoholemia puede suponer multas de hasta 1.000 euros, la pérdida de 6 puntos del carnet e incluso consecuencias penales en los casos más graves. La DGT insiste en que el alcohol sigue siendo uno de los factores de riesgo más importantes en los accidentes de tráfico. Por ello, además de mantener los controles se están reforzando las campañas de concienciación y vigilancia.

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El positivo en un control de alcoholemia

Dar positivo en un control de alcoholemia va a depender de los límites legales establecidos y del tipo de conductor, pero también de diferentes factores físicos y metabólicos. En España, los límites actuales son en conductores generales 0,5g/l en sangre y 0,25 g/l en aire espirado y para conductores noveles o profesionales sería 0,3 g/l en sangre y 0,15 g/l en aire espirado.

Esto quiere decir que un conductor podría ser sancionado después de haber consumido cantidades aparentemente pequeñas de alcohol. Ahí está precisamente uno de los mayores problemas, ya que no existe una equivalencia exacta entre “copas” y tasa de alcoholemia. Dos personas pueden beber lo mismo y afectarles distinto.

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La cantidad de alcohol que acaba reflejando el alcoholímetro depende de múltiples variables como el peso corporal, el sexo, la edad, haber comido o no, el tiempo que ha pasado desde la última bebida y la velocidad del metabolismo de cada uno.

Otro aspecto esencial es que el control no mide directamente el alcohol en sangre, sino el alcohol presente en el aire espirado mediante un etilómetro. Cuando un conductor da positivo en una primera prueba, los agentes deben realizar una segunda medición pasados unos minutos para confirmar el resultado. Si ambas superan el límite permitido, se inicia el expediente sancionador o, en los casos más graves, el procedimiento penal.

Además, desde 2022 hay una norma aún más estricta para menores de edad que conduzcan patinetes eléctricos, bicicletas o ciclomotores. Éstos deben mantener una tasa de 0,0 alcohol, es decir, tolerancia cero.

Cómo funciona el sistema sancionador

El sistema sancionador por alcoholemia en España funciona de forma escalonada y tiene en cuenta tanto la tasa detectada como los antecedentes del conductor. No todas las multas son iguales: la cuantía económica y la pérdida de puntos aumentan conforme sube el nivel de alcohol registrado en el control.

En los casos más comunes, cuando un conductor general supera el límite legal de 0,25 mg/l en aire espirado pero no rebasa los 0,50 mg/l, la infracción se considera grave y conlleva una multa de 500 euros y retirada de 4 puntos de carnet. Para conductores noveles o profesionales, el margen es aún más estricto. En su caso, es suficiente con superar los 0,15 mg/l para recibir esta misma sanción.

El siguiente escalón aparece cuando la tasa supera los 0,50 mg/l en aire espirado. En ese momento, la sanción aumenta de manera considerable a una multa de 1.000 euros y la pérdida de 6 euros.

La normativa también contempla otro supuesto importante: la reincidencia. Aunque el conductor no supere los 0,50 mg/l, la multa puede ascender igualmente a 1.000 euros si ya había sido sancionado por alcoholemia en el año anterior. Es decir, el sistema castiga la repetición de este comportamiento al considerarlo una conducta de alto riesgo para la seguridad vial.

Otro aspecto relevante es que el procedimiento incluye siempre una doble comprobación. Cuando un conductor da positivo en una primera prueba, los agentes deben realizar una segunda medición pasados unos minutos para confirmar el resultado. Solo cuando ambas pruebas validan el exceso de alcohol se inicia formalmente el expediente sancionador. Asimismo, el conductor puede solicitar un análisis de sangre complementario si no está de acuerdo con el resultado del etilómetro, aunque normalmente debe asumir el coste si finalmente se confirma el positivo.

Las consecuencias no terminan en una multa económica. La retirada de puntos puede tener un impacto importante, sobre todo en conductores con un saldo reducido o profesionales que dependen de su permiso para trabajar. De hecho, varias sanciones por alcoholemia en un período corto pueden acabar provocando la pérdida total del carnet y la obligación de realizar cursos de recuperación de puntos.

Por otro lado, cuando la tasa supera los 0,60 mg/l en aire espirado, la situación deja de tratarse como una simple infracción administrativa y pasa directamente al ámbito penal. En este caso, el conductor ya no recibe únicamente una multa de tráfico, sino que puede enfrentarse a un juicio rápido, antecedentes penales, la retirada del permiso de conducir entre 1 y 4 años y prisión o trabajos comunitarios.