No solo se sanciona no utilizar el intermitente, también hacerlo tarde, mal o de manera confusa ya que puede poner en peligro al resto de conductores
La DGT confirma la nueva multa por conducir con una sola mano
Poner el intermitente es uno de los gestos más básicos al volante. Sin embargo, es también uno de los más olvidados y peor utilizados por muchos conductores en España. Cambios de carril sin avisar, giros inesperados o salidas de rotonda sin señalizar son escenas muy comunes que, además de ser peligrosas, pueden salir caras.
Lo que muchos no saben es que no señalizar correctamente una maniobra está considerado una infracción grave, con sanciones que pueden llegar a los 200 euros. Y no solo eso: incluso señalizar, pero hacerlo mal o tarde también puede acarrear multa.
Se está obligado a avisar de las maniobras
La obligación de señalizar no es una recomendación, sino un deber legal recogido en el Reglamento General de Circulación. En concreto, en los artículos 108 y 109 se establece que todo conductor debe advertir con suficiente antelación cualquier maniobra que vaya a realizar, con el objetivo de que el resto de usuarios puedan saber qué se va a hacer. Esta advertencia debe hacerse, siempre que sea posible, mediante señales ópticas, como son los intermitentes, y, en situaciones excepcionales, también mediante señales manuales.
La norma no solo obliga a señalizar, también a hacerlo correctamente. Esto implica que el conductor debe activar el intermitente antes de iniciar la maniobra, mantenerlo durante todo el proceso y desactivarlo una vez finalizado. Además, la señal debe ser clara y coherente con la acción que se va a realizar, ya que una indicación tardía o confusa puede ser igual de peligrosa que no señalizar. Hay que recordar que no es válido activar el intermitente cuando ya se está girando o cambiando de carril, ya que en ese momento el resto de conductores ya no tienen margen para reaccionar.
Esta obligación se aplica a prácticamente todas las situaciones de conducción en la que haya un cambio en la trayectoria o en la velocidad del vehículo. Entre ellas, destacan: cambios de carril, giros en cruces o intersecciones, incorporaciones a una vía, adelantamientos y retorno al carril, salidas de rotondas y detenciones o frenadas bruscas.
El objetivo es convertir la conducción en un entorno previsible, donde cada movimiento esté anticipado y comunicado. En carretera, la seguridad no va a depender solo de lo que hace cada conductor, sino también de la capacidad que tenga el resto para anticiparse a sus acciones.
Por eso, no señalizar correctamente una maniobra no solo incumple la ley, sino que también puede ser un peligro ya que rompe uno de los principios básicos de la seguridad vial que es la comunicación entre conductores.
Multas por no señalizar de hasta 200 euros
No señalizar una maniobra o hacerlo de manera incorrecta está tipificado como una infracción grave en la normativa de tráfico española, lo que puede traducirse en multa de hasta 200 euros. Esta sanción se aplica, especialmente, cuando el conductor omite completamente el uso del intermitente en situaciones en las que es obligatorio, como cambios de carril, giros, incorporaciones o adelantamientos. No obstante, lo que muchos conductores desconocen es que no es suficiente con activar el intermitente en algún momento: la ley también sanciona su mal uso.
De hecho, utilizar mal los intermitentes puede suponer también una multa, aunque menor, en torno a unos 80 euros. El problema de la señalización incorrecta puede resultar igual de peligrosa que no señalizar, ya que impide al resto de conductores anticipar la maniobra con el tiempo suficiente.
¿En qué situaciones se comete más esta infracción?
Aunque la obligación de señalizar se aplica a prácticamente cualquier maniobra, hay contextos en los que los conductores fallan con más frecuencia. Además, se trata de situaciones especialmente sensibles, donde una mala señalización puede generar confusión o incluso provocar accidentes.
Cambios de carril en vías rápidas
En autovías y autopistas es común ver conductores que cambian de carril sin señalizar o que activan el intermitente en el último segundo. Este tipo de maniobra reduce al mínimo el tiempo de reacción del resto de conductores, sobre todo cuando se va a una velocidad alta. En una situación de tráfico denso, un cambio de carril sin avisar puede provocar frenazos en cadena o maniobras evasivas peligrosas.
Rotondas
Las glorietas concentran buena parte de las infracciones relacionadas con los intermitentes. Muchos conductores no indican de la forma correcta la salida o lo hacen de manera confusa, activando el intermitente demasiado pronto o demasiado tarde. También es habitual no señalizar los cambios de carril dentro de la rotonda. Todo esto puede aumentar el riesgo de colisiones laterales o alcances.
Adelantamientos en carretera
Otro momento crítico es el adelantamiento. No señalizar la maniobra al salir del carril izquierdo o al volver al derecho impide que los otros conductores puedan anticipar el movimiento. Esta falta de comunicación puede resultar especialmente peligrosa en carreteras convencionales.
Incorporaciones y salidas de vía
Las entradas a autovías, carreteras o calles urbanas también son escenarios habituales de mala señalización. No indicar una incorporación o una salida puede sorprender a otros conductores y provocar situaciones de riesgo, sobre todo, en caso de haber tráfico intenso o visibilidad reducida.
Giros en ciudad
En entornos urbanos, los giros en cruces o intersecciones suelen realizarse sin señalizar o con muy poca antelación. Este descuido afecta no solo a otros vehículos, sino también a peatones y ciclistas.
Detenciones y frenadas bruscas
Aunque muchos conductores lo desconocen, también es obligatorio advertir determinadas detenciones o frenadas intensas. No hacerlo puede provocar alcances por detrás, sobre todo en vías rápidas o cuando el tráfico es fluido.


