Bienestar

Dormir con la ventana abierta: cuándo puede ser beneficioso y cuándo no lo recomiendan los expertos

No existe una recomendación universal. Pixabay
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Dormir con la ventana abierta parece uno de esos consejos de sentido común que nadie discute, especialmente cuando empiezan a subir las temperaturas: entre aire, baja la sensación de bochorno y el dormitorio parece más respirable. Pero cuando se mira lo que sugiere la evidencia científica, la respuesta no es tan sencilla. Es cierto que abrir la ventana por la noche puede mejorar la ventilación y la acumulación de dióxido de carbono, pero también puede empeorar otros, como el ruido, la entrada de partículas, el polen o incluso, afectar a la temperatura si fuera hace más calor que dentro.

Esto explica por qué los expertos no lo suelen recomendar, ellos sugieren algo intermedio: ventilar y enfriar el dormitorio, pero dependiendo del calor que haga fuera, la contaminación, el nivel de ruido, la seguridad de la vivienda o si la persona tiene alergia o problemas respiratorios, no recomienda abrir las ventanas por la noche.

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¿Qué puede mejorar al dormir con la ventana abierta?

El principal argumento a favor es la ventilación. Diferentes estudios han observado que abrir la ventana durante la noche reduce la concentración de CO2 en el dormitorio y mejora la percepción de frescor en el aire. La ventilación nocturna es importante porque pasamos muchas horas seguidas en un espacio cerrado. Cuando el dormitorio está mal ventilado, el aire se puede volver más cargado, con más humedad y mayor acumulación de contaminantes generados dentro de casa.

Cuando hace mucho calor, además, abrir las ventanas de noche, cuando la temperatura exterior por fin cae, puede ayudar a evacuar el calor acumulado dentro de casa.

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Por otro lado, la temperatura del dormitorio influye mucho en el descanso. La temperatura ideal para dormir es aproximadamente entre 15,6ºC y 20ºC, ya que el cuerpo necesita enfriarse ligeramente para iniciar y mantener el sueño. Por esto, en noches de calor, abrir la ventana puede ser útil pero solo cuando de verdad entra aire más fresco que el que ya hay en casa. En este caso, la ventana abierta no solo va a mejorar la sensación subjetiva, sino que también una condición fisiológica importante para dormir mejor.

En este punto hay que hacer una puntualización importante: la ventana abierta va a ayudar cuando el exterior está más fresco. Si fuera sigue haciendo mucho calor, abrirla puede ser contraproducente, ya que puede empeorar el ambiente térmico en lugar de mejorarlo. Esto lleva a los expertos a insistir en el momento del día en el que se abren las ventanas: cerrarlas durante las horas de máximo calor y abrir cuando la temperatura exterior baja.

No siempre mejora el sueño, el ruido puede estropearlo todo

El sueño no depende solo del aire o la temperatura de la habitación. También depende del ruido, la seguridad y la calidad del entorno exterior. Teniendo en cuenta estos factores, varios estudios han compensado, e incluso anulado, las ventajas de dormir con la ventana abierta.

En un estudio con 27 participantes, dormir con la ventaja abierta efectivamente redujo el CO2 y el aire se percibió como más fresco, pero también aumentó el ruido. Los sujetos señalaron que se sentían menos descansados y con un peor estado mental y bienestar al despertar.

Esto sucede porque en entornos urbanos densos y calurosos, abrir la ventana puede empeorar el descanso por el ruido y la temperatura exterior, hasta el punto de compensar los beneficios de la ventilación. Debido a esto, se saca una conclusión muy prudente por parte de los investigadores: abrir la ventana no debería recomendarse como estrategia universal para mejorar el sueño.

Esto es muy relevante en calles con tráfico, terrazas nocturnas, motos, contenedores o ruidos intermitentes. El problema del ruido nocturno no es que pueda despertar por completo, es que puede fragmentar el sueño sin que la persona sea consciente de ello, empeorando la calidad del descanso aunque no recuerde despertares claros.

Por otro lado, hay organizaciones que recomiendan mantener las ventanas cerradas en las épocas en las que el polen está alto o cuando la contaminación es elevada, debido a que uno no puede estar completamente seguro de si la calidad de aire exterior es buena o mala.

Otro caso es la humedad: cuando al abrir la ventana aumenta la humedad interior, puede hacer que proliferen moho y ácaros. Debido a esto, se recomienda mantener la humedad del hogar entre el 30% y el 50% para reducirlos. En climas húmedos o viviendas con condensación, abrir por la noche no siempre ayuda. En ciertas ocasiones, puede agravar el problema.

Por último, está la seguridad. En viviendas en planta baja o zonas con una seguridad cuestionable, no se suele dormir con la ventana abierta por miedo. En este caso, los expertos hablan de buscar soluciones seguras de ventilación, como aperturas protegidas, ventilación cruzada con ventanas menos expuestas o sistemas mecánicos.

Es importante cómo y cuándo ventilar

El error más común es plantearlo como un todo o nada. En realidad, no hace falta tener la ventana abierta toda la noche para tener los beneficios de una mejor ventilación. Muchas veces es suficiente con ventilar bien antes de acostarse y aprovechar las horas más frescas, sobre todo si la casa se ha mantenido cerrada al calor.

Abrir al anochecer o de madrugada puede funcionar mejor que hacerlo a primera hora de la noche, cuando el aire exterior todavía está caliente. Si el problema es el ruido o la seguridad, se puede recurrir a una apertura parcial, usar una ventana menos expuesta o combinar la ventilación con otros recursos como ventiladores, persianas bajadas durante el día o ropa de cama más ligera.