Bienestar

Este es el país donde la gente duerme mejor del mundo, según un estudio internacional

Dormir bien no solo depende de las horas
Dormir bien no solo depende de las horas. Pixabay
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Dormir bien se ha convertido en uno de los grandes retos silenciosos del siglo XXI. Debido al estrés, las pantallas o los horarios irregulares, cada vez más personas sienten que no descansan lo suficiente. Pero, esto no ocurre igual en todo el mundo. Mientras que en algunos países el sueño es una asignatura pendiente, en otros parece formar parte natural del estilo de vida.

Un análisis global realizado por Sleep Cycle basado en millones de datos de sueño ha puesto cifras a esta realidad. No se trata tanto de cuánto se duerme, sino de cómo se duerme.

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Países Bajos es el país donde mejor se duerme

Según el informe de Sleep Cycle, los Países Bajos lideran el ranking global de calidad de sueño con una puntuación media del 79%, manteniéndose en primera posición por segundo año consecutivo.

El estudio señala varios factores que explican por qué los neelandeses descansan mejor: cuentan con rutinas de sueño más regulares, horarios estables para acostarse, menor exposición a estrés laboral extremo y llevan un estilo de vida equilibrado.

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Además, otros análisis coinciden en esta tendencia. Estudios previos ya situaban a los Países Bajos entre los países con más horas de descanso, con medias cercanas o superiores a 8 horas por noche. Esto sugiere que no es un resultado puntual, sino un patrón sostenido.

¿Qué significa “dormir mejor”?

Cuando un estudio afirma que en un país se duerme mejor, no se refiere únicamente a sumar horas de sueño. De hecho, la ciencia del descanso lleva años insistiendo en que dormir bien es mucho más complejo que dormir mucho. La calidad del sueño se va construyendo a partir de varios elementos que trabajan juntos: cuánto tiempo dormimos, cómo se estructura ese sueño y lo estable que es a lo largo de los días.

Las herramientas que se utilizan en estos informes analizan variables como el tiempo total dormido, la cantidad de sueño profundo, las interrupciones durante la noche o los momentos de vigilia. Esto es esencial porque no todas las horas de sueño tienen el mismo valor: el cuerpo necesita atravesar correctamente las diferentes fases para recuperarse física y mentalmente.

Además, cada vez se le da más importancia a un factor clave: la regularidad. Dormir bien implica acostarse y levantarse a horas similares cada día. Esto es un componente crucial de la salud del sueño y está directamente relacionada con el bienestar físico y psicológico. Dormir mejor no es solo cuestión de cantidad, sino de calidad, continuidad y regularidad.

¿Qué papel tiene el estilo de vida?

El estilo de vida diario influye directamente en cómo dormimos

Uno de los hallazgos más interesantes de los estudios internacionales sobre el sueño es que lo que ocurre durante el día influye tanto o más que lo que ocurre por la noche. Es decir, el descanso no empieza cuando nos metemos en la cama, sino antes.

Factores como el estrés, los horarios laborales, la exposición a la luz natural o el uso de pantallas tienen un impacto directo en cómo se duerme. Un estrés mantenido, por ejemplo, puede dificultar enormemente la conciliación del sueño y provocar despertares nocturnos, mientras que la exposición a pantallas antes de dormir altera la producción de melatonina.

En los países donde se duerme mejor, como Países Bajos, estos elementos están más equilibrados. Sus jornadas laborales suelen ser más racionales, los horarios son más estables y existe una mayor cultura de conciliación. Esto hace más sencillo algo esencial: mantener rutinas regulares.

El estilo de vida influye enormemente en la arquitectura del sueño. Hábitos como hacer ejercicio, exponerse a la luz natural o mantener horarios constantes ayudan al cuerpo a sincronizar su reloj interno. De hecho, en algunas investigaciones muestran que la regularidad del sueño está estrechamente ligada al correcto funcionamiento del ritmo circadiano, el cual regula funciones esenciales como la temperatura corporal o la liberación hormonal.

Dormimos menos de lo que necesitamos

La mayoría de la población duerme menos de lo recomendado

A pesar de la creciente preocupación por el descanso, la realidad es que la mayoría de la gente duerme menos de lo que se recomienda, y además, duerme peor. Diferentes estudios internacionales coinciden en que el sueño medio global se sitúa debajo de las recomendaciones de los expertos, que aconsejan entre 7 y 9 horas diarias en adultos.

La hiperconectividad, las jornadas laborales largas y el uso constante de dispositivos electrónicos han reducido el tiempo disponible para dormir. Además, hay que sumar un fenómeno cada vez más común: pasar tiempo en la cama sin dormir realmente, lo que reduce la eficiencia del sueño.

Por otro lado, la fragmentación del sueño impide que el cuerpo pueda completar correctamente sus ciclos. Esto tiene consecuencias directas como menor capacidad de concentración, peor estado de ánimo y mayor riesgo de problemas de salud a largo plazo.

La ciencia también apunta a otro problema creciente: la irregularidad. Dormir a diferentes horas cada día desajusta el reloj interno del organismo, lo que hace más complicado tanto conciliar el sueño como mantenerlo.