El tren de Artouste es el ferrocarril turístico más alto de Europa sobre vía estrecha
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Si cuando te pones a soñar despierto te imaginas en un tren que escala hacia el corazón de la montaña, bordeando valles y túneles, mientras disfrutas de unas vistas que rozan las nubes, los Pirineos tienen una respuesta a tu necesidad: el Tren de Artouste, que está considerado el ferrocarril turístico más alto de Europa sobre vía estrecha, alcanzando casi los 2 000 metros de altitud. Se trata de un pequeño tren panorámico, enclavado en la vertiente francesa del Parque Nacional de los Pirineos (Ossau), y no es un tren normal, sino una experiencia única en la que naturaleza, historia y ferrocarril se entrelazan.
Un viaje excepcional a 2 000 m
El Petit Train d’Artouste nació hace casi un siglo. Originalmente fue una línea industrial construida en los años 1920 para transportar trabajadores y material durante la edificación de una presa hidroeléctrica en el valle de Ossau. Con el tiempo, este trazado fue reconvertido en un ferrocarril turístico que hoy fascina a viajeros de toda Europa.
La aventura comienza no directamente en la vía, sino en el telecabina de Sagette, que desde el lago de Fabrèges eleva a los visitantes hasta la estación de salida, a unos 1 920 metros de altitud. Una vez allí, el tren de vía estrecha, constituido por vagones tirados por una pequeña locomotora diésel, serpentea a lo largo de 10 km de recorrido escénico entre gargantas, vertiginosos desfiladeros y panoramas que quitan el aliento.
El trayecto típico dura cerca de 55 minutos, desplazándose a una velocidad lenta que permite contemplar cada uno de los valles, las crestas rocosas y la flora alpina que caracterizan a este rincón de los Pirineos. Al llegar al final de la línea, muchos viajeros realizan una caminata de unos 20 minutos hasta el lago de Artouste, un embalse de aguas cristalinas situado a casi 2 000 metros de altitud, ideal para picnics y senderismo.
Un entorno natural incomparable
Este tren no solo es una proeza de la ingeniería ferroviaria de montaña, también es una ventana panorámica a uno de los escenarios naturales más espectaculares de los Pirineos franceses. A lo largo del trayecto, se puede disfrutar de valles profundos y glaciares antiguos, invitando a perderse con la mirada en el paisaje, y eso sin olvidarse de la flora y fauna alpina característica, con posibles avistamientos de marmotas y otras especies de montaña. Por supuesto, también tendremos unas vistas privilegiadas del Pic du Midi d’Ossau, una de las cumbres más emblemáticas del Pirineo, que domina el valle con un perfil icónico.
Aunque no alcanza ser el tren más alto de Europa en sentido absoluto, ya que ese título lo ostenta el Bernina Express, que llega a más de 2 200 metros en los Alpes suizos, el de Artouste sí es el ferrocarril turístico más alto de Europa sobre vía estrecha y uno de los pocos que supera los 1.900 m.

Cómo es la experiencia
Para subir a bordo, la mayoría de los visitantes acceden desde el valle de Ossau (Fabrèges o Laruns), a unos 20 km en coche cruzando paisajes espléndidos de montaña. La estación superior, conocida como Ossau2000, se sitúa alrededor de los 1 920 m y da inicio a la exclusiva travesía. Aquí se cambia del telecabina al tren, y pronto se sonríe al contemplar cómo las vías parecen suspendidas entre dos mundos: la ladera rocosa y el cielo pirenaico.
Durante la temporada alta, que generalmente va desde finales de mayo hasta principios de octubre, el tren ofrece múltiples salidas diarias, lo que permite integrar esta experiencia en excursiones de un día o itinerarios de montaña más amplios.
Más que un tren, una aventura panorámica
A diferencia de otras líneas alpinas que funcionan como transporte, el tren de Artouste está ahora dedicado al disfrute visual y sensorial, aunque no fuera ese su propósito original. Los viajeros pasan por túneles excavados en la roca, se asoman sobre barrancos profundos y cruzan puentes donde solo la inmensidad de los valles parece responder al sonido del silbato.
El recorrido permite contemplar paisajes tan variados como verdes praderas alpinas, arroyos de montaña, bosques de altura y cimas que parecen tocar el cielo. El lago al final del trayecto, con su entorno idílico, se convierte en el broche de oro para fotógrafos y amantes del trekking.
El Tren de Artouste es, sin duda, uno de los recorridos ferroviarios más impresionantes del Pirineo. Entre la geografía agreste, los picos escarpados y los lagos glaciares, viajar a casi 2 000 metros de altitud en este tren estrecho es una experiencia que combina naturaleza, historia industrial, panoramas alpinos y pura emoción. Si buscas una forma diferente de descubrir los Pirineos, donde el trayecto sea tan memorable como el destino, este tren —que desafía alturas y expectativas— debería estar en la ruta de cualquier amante de los viajes y la naturaleza


