Turismo

Viajar en tren en invierno: 5 rutas históricas para disfrutar del paisaje sin conducir ni pasar frío

El canfranero
El Canfranero. Cuatro
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En España, la apuesta por los trenes turísticos y de lujo no deja de crecer. Tanto es así que Renfe calcula que en 2025 sus cuatro trenes turísticos de lujo, el Transcantábrico Gran Lujo, Tren Al Ándalus, Costa Verde Express y Expreso de La Robla, ofrecerán 3.470 plazas repartidas en 82 trenes, con experiencias que combinan paisaje, gastronomía y patrimonio. Sin embargo, estas no son las únicas alternativas a la hora de disfrutar del tren como un modo de viajar sostenible y pausado, que permite vivir experiencias culturales, patrimoniales y gastronómicas sin tener que conducir.

Para vivir un invierno en el que apetece más mirar por la ventanilla que pelearse con la carretera, estas cinco rutas históricas permiten sentarse, abrigarse… y dejar que el paisaje haga el resto.

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El “Canfranero”

La estación internacional de Canfranc se concibió a principios del siglo XX gracias a las compañías Midi francés y Norte de España, que presentaron el proyecto entre 1909 y 1910. Su construcción comenzó en 1915 y el gran complejo ferroviario se inauguró en 1928. La línea Pau–Canfranc fue una conexión internacional de vía única entre Francia y España a través de los Pirineos.

Tras décadas de declive, la línea entre Huesca y Canfranc se ha rehabilitado: en junio de 2025 se reabrió tras casi dos años de obras y una inversión de más de 155 millones de euros, con trenes de pasajeros que salen de Zaragoza Delicias y llegan a Canfranc en unas 3 horas y 20 minutos, con paradas en 12 localidades. Se ha descrito la reinauguración como el regreso del histórico “Canfranero”, recordando que la estación fue escenario de historias de espías y refugiados durante la Segunda Guerra Mundial y que hoy alberga un hotel de lujo.

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En invierno, el entorno luce especialmente fotogénico rebosante de nieve y exudando la paz propia del paisaje pirenaico. Si te gusta el ambiente de montaña pero prefieres no conducir con nieve, este tren regional modernizado te deja literalmente a los pies de la estación histórica.

Ferrocarril de La Robla y Expreso de La Robla

El ferrocarril de La Robla, de vía estrecha y 335 kilómetros de longitud, está considerado “el trazado de vía estrecha más largo de Europa occidental” y se inauguró entre La Robla y Valmaseda en 1894, con el objetivo de llevar el carbón de las cuencas mineras leonesa y palentina a la industria siderúrgica vizcaína de Bilbao. Ese pasado minero ha convertido la línea en uno de los ferrocarriles “más emblemáticos de España”.

Hoy, además de los servicios regulares gestionados por Renfe, la marca Expreso de La Robla propone itinerarios turísticos de varios días en un tren con decoración clásica, con coches cama y excursiones organizadas en cada parada para explorar pueblos y paisajes del norte. Renfe incluye este tren entre sus “Trenes Turísticos de Lujo” para 2025, junto al Transcantábrico y el Al Ándalus.

En invierno, las montañas de León, Palencia y Cantabria pueden estar nevadas, pero tú viajas en modo vagón salón: calefacción, cama, restaurante y visitas guiadas sin tocar un volante.

El Expreso de la Robla

El Transcantábrico Gran Lujo

El Transcantábrico Gran Lujo realiza un recorrido de 8 días y 7 noches entre San Sebastián y Santiago de Compostela (o a la inversa), visitando lugares como Santillana del Mar, Bilbao o el santuario de Covadonga. Se trata del “buque insignia” de los trenes turísticos españoles, que está entre los grandes trenes turísticos del mundo.

Uno de los mejores ejemplos de cómo el ferrocarril se ha convertido en experiencia cultural y gastronómica, junto al Al Ándalus o el Tren de la Fresa. Renfe, por su parte, subraya que el Transcantábrico Gran Lujo combina alojamiento en suites, gastronomía de alto nivel y excursiones diarias por el norte verde.

Aunque la temporada alta de este tren arranca en primavera, su propio recorrido por la costa Cantábrica y sus montañas interiores es perfecto para un invierno suave: paisajes atlánticos, pueblos históricos y lluvia vista desde el cristal, con calefacción y mantel de lino.

Transcantábrico Gran Lujo

Tren de Sóller

En Mallorca, el Tren de Sóller se presenta con una frase irresistible: “Viajar en Mallorca en un tren de 1912 es una experiencia única: sube y déjate llevar”. Se trata de un tren de madera inaugurado en 1912 que recorre la sierra norte de la isla entre Palma y Sóller, atravesando túneles y viaductos en un trazado que el propio operador describe como “la mejor excursión de Mallorca”.

Cuenta con varias salidas diarias y billetes de ida y vuelta a precios asequibles. Por ejemplo, Palma–Sóller–Palma por solo 30 euros. Hay que tener en cuenta que la franja de las 10:10 es la más concurrida.

En invierno, cuando la Tramuntana puede amanecer con niebla o nubes bajas, este pequeño tren centenario ofrece otra cara de Mallorca: menos playa y chiringuito, más montañas, naranjos y café caliente en Sóller… sin necesidad de conducir por carreteras de curvas.

Tren de Soller

Tren de Felipe II

El Tren de Felipe II es un tren histórico que conecta Madrid con El Escorial; una de las compañías que lo explotan lo describe como “un tren histórico con una locomotora del siglo XX” que atraviesa la sierra de Guadarrama desde la estación madrileña de Príncipe Pío hasta la estación de El Escorial. Una vez allí en el destino, el viajero puede visitar el Real Monasterio y el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, además del entorno paisajístico y la oferta gastronómica local, antes de regresar por la tarde a Madrid.

La propuesta es sencilla: un viaje de ida y vuelta en un tren con sabor clásico y packs que incluyen visitas guiadas o tiempo libre; el tren regresa a última hora de la tarde a Príncipe Pío, según la información oficial. En un día frío, es la excusa perfecta para disfrutar de la sierra sin coger el coche, combinando patrimonio, paseo abrigado y paisaje visto desde la ventanilla.

Tren de Felipe II