¿Cuántas tazas de café o té reducen el riesgo de demencia?

El consumo moderado de ambos estimulantes retrasa el deterioro cognitivo y mejora el funcionamiento cerebral.
Un estudio analizó los datos de más de 130.000 participantes durante cuatro décadas y estableció que la cafeína podría ser la sustancia responsable de estos beneficios.
Una ingesta moderada de café o té reduce el riesgo de demencia, retrasa el deterioro cognitivo y preserva la función cerebral, según explica un estudio publicado en The Journal of the American Medical Association en el que se analizó a más de 131 821 participantes durante cuarenta años. En concreto, beber un par de tazas de café o de té al día, además de despertarnos, reduce el riesgo de demencia en un 18%.
El café siempre despierta y nunca mejor dicho un eterno debate. Aunque ganado con creces por los adictos a esta normalizada y legal droga psicoactiva. Y hoy, es buen día para los amantes del café. Según el estudio, dos o tres tazas de café al día podrían funcionar como un neuroprotector y suponer, así, un menor riesgo de demencia.
Tal y como expone el líder del trabajo, Daniel Wang, su consumo diario podría convertirse en una intervención dietética prometedora a la hora de buscar posibles vías para prevenir la demencia. Ambas sustancias contienen ingredientes bioactivos como polifenoles y cafeína con características neuroprotectoras capaces de reducir la inflamación, el daño celular y proteger frente al deterioro cognitivo. No obstante, “cabe recordar que su efecto es reducido y que hay otras formas de proteger la función cerebral a medida que envejecemos”, aclara el investigador.
Los participantes que bebían té mostraron resultados similares, pero aquellos que ingerían café descafeinado no lo hicieron. Esto reveló a los investigadores que la cafeína es el factor activo principal con efectos neuroprotectores, aunque añadieron que requerían de otras investigaciones para validar el mecanismo responsable.
Los beneficios cognitivos fueron más pronunciados entre aquellos que consumieron entre dos y tres tazas de café con cafeína o entre una y dos tazas de té al día. Un mayor consumo de esta sustancia no produjo efectos negativos, sino que proporcionó beneficios similares a los de la dosis óptima. Además, también evaluaron su efectividad en participantes con predisposición genética para desarrollar demencia y, según concluyó el autor principal de la investigación, Yu Zhang, observaron resultados parecidos en pacientes con alto o bajo riesgo.

