El síndrome del túnel carpiano es una de las neuropatías más comunes y aparece cuando el nervio medio se comprime en la muñeca provocando dolor y hormigueo
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Despertarse por la noche con las manos entumecidas, como si “se hubieran quedado dormidas” o notar un hormigueo persistente mientras se teclea en el ordenador, se sostiene el volante o una taza de café, estas sensaciones pueden ser algo ocasional, pero también el primer aviso de una afección que con el tiempo puede limitar seriamente la movilidad: el síndrome del túnel carpiano.
Este es uno de los trastornos más comunes de la mano y la muñeca, afectando tanto a trabajadores de oficina como artesanos, músicos o cualquier persona que realice movimientos repetitivos con la mano. A pesar de que sus primeros síntomas suelen pasar desapercibidos, reconocerlos a tiempo puede marcar una gran diferencia en el tratamiento y la calidad de vida.
Desde una perspectiva médica, el síndrome del túnel carpiano no es un dolor aislado: se trata de una neuropatía por compresión del nervio mediano, el principal nervio que controla la sensibilidad y el movimiento de partes de la mano.
Esta compresión ocurre en una zona estrecha de la muñeca, el túnel carpiano, donde el nervio y varios tendones pasan juntos. Cuando dicho espacio se estrecha, por una inflamación, presión o cambios anatómicos, el nervio se comprime, enviando señales erráticas que el cuerpo interpreta como dolor, entumecimiento u hormigueo.
¿Qué es el síndrome del túnel carpiano?
El síndrome del túnel carpiano (STC) es una afección que se da cuando el nervio mediano, el cual controla muchas funciones sensitivas y motoras de la mano, se comprime al pasar por un estrecho espacio en la muñeca que se denomina túnel carpiano.
El túnel carpiano es un canal formado por huesos y ligamentos situado en la base de la mano. Por él pasan tendones flexores y el nervio mediano. Cuando el espacio disponible se ve reducido, el nervio queda atrapado y es entonces cuando empieza a funcionar mal.
Esta presión afecta primero a la sensibilidad y luego, si progresa, también a la fuerza de la mano. Se trata de una de las neuropatías compresivas más habituales y puede afectar a una o ambas manos. Su evolución suele ser progresiva, con síntomas leves al principio que pueden volverse persistentes si no es tratada.
¿Por qué ocurre?
Son diferentes los factores que pueden contribuir a que el túnel carpiano se estreche o que el nervio mediano sufra compresión. En muchos casos no hay una causa única que se pueda identificar de manera clara, sino que se dan una combinación de circunstancias. Los factores más reconocidos suelen ser:
- Movimientos repetitivos de muñeca y manos, como escribir, teclear o utilizar herramientas, que pueden irritar los tendones dentro del túnel carpiano.
- Lesiones previas o fracturas en la muñeca que pueden alterar la anatomía de la zona.
- Enfermedades inflamatorias como puede ser la artritis reumatoide o gota, que pueden causar inflamación de los tejidos alrededor de los tendones.
- Condiciones metabólicas como la diabetes, obesidad o hipotiroidismo, que pueden aumentar la susceptibilidad dentro del túnel.
- Retención de líquido, algo habitual en el embarazo o menopausia, que incrementa la presión dentro del túnel.
- Factores anatómicos, ya que, a veces, el propio espacio del túnel puede ser más estrecho por genética.
Este síndrome suele ser más común en mujeres, sobre todo entre los 40 y los 60 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
Cómo detectarlo a tiempo
La progresión del síndrome del túnel carpiano es gradual, y a menudo los primeros síntomas son sutiles. Si se reconocen temprano puede hacer que el tratamiento sea más eficaz y que se evite un daño permanente en el nervio.
Hormigueo y entumecimiento
Uno de los signos más comunes es el entumecimiento o sensación de hormigueo, que se denomina parestesia, en el pulgar, índice, el dedo corazón y parte del anular, zonas que son inervadas por este nervio. Esta sensación puede aparecer y desaparecer al principio, sobre todo de noche o al despertar.
Dolor o sensación de ardor
El dolor suele ser más intenso en la muñeca y la mano, y puede irradiarse hacia el antebrazo o incluso el hombro. Se suele describir como una sensación de ardor o pinchazo profundo, más que un dolor superficial.
Debilidad y dificultad para sujetar objetos
Con el tiempo, la compresión del nervio puede llegar a afectar la fuerza de agarre, haciendo que objetos cotidianos se puedan escapar de la mano o que tareas finas como ponerse una camisa, sean muy complejas.
Dolores nocturnos
Muchas personas que padecen esta afección señalan que notan que los síntomas son peores durante la noche o que, incluso, les despiertan por tener sensaciones molestas en las manos, obligándose a moverlas o sacudirlas para aliviar la presión.
Sensación de hinchazón sin ser visible
Otra señal común es la sensación de que los dedos están hinchados, aunque visualmente no se perciba dicha hinchazón. Esta puede ser una pista temprana de esa compresión nerviosa.


