Las historias de la tragedia de Adamuz: de la fortuna de Esther al trágico cumpleaños de Mario

Decenas de familias han pasado de la incertidumbre a la desolación y otras han celebrado la suerte del destino.
¿Cómo es posible que el control de mando de Atocha no detectase el descarrilamiento del tren Alvia?
De los 43 cuerpos recuperados, los forenses ya han conseguido identificar a 42, casi la totalidad. La mayoría ha sido gracias a las huellas dactilares. Los 27 forenses no han parado de trabajar. Decenas de familias han pasado de la incertidumbre a la desolación y otras han celebrado la suerte del destino.

A Mario su madre le esperaba con una tarta: cumplía 42 años, pero nunca llegó
La familia de Mario esperaba verle soplar las velas por su 42 cumpleaños. Miguel Cotán, familiar cercano, recuerda cómo su madre "estaba allí con la tarta, con la comidita con todo preparado, pero nunca llegó a casa".
Charo, su madre, recuerda cómo Mario nació un 18 de enero y ha fallecido el mismo día. Una broma macabra del destino. Acababa de hacer las oposiciones a Instituciones Penitenciarias. Esa tarde cogió el Alvia para celebrar el cumpleaños con su familia, pero a mitad del trayecto decidió ir a la cafetería del tren con unos profesores. Justo en el momento del terrible accidente.
La madre entre lágrimas rememora las horas de angustia que ha pasado desde el accidente. "Estaba desaparecido y a las dos horas me han dicho que mi hijo estaba muerto. Dos horas después, por Dios".

A Esther y a su madre les salvó la vida decir que no a tomar café: "Estábamos cansadas"
Esther es la cara afortunada del destino. Viajaba con su madre en el vagón de ese mismo tren. "Estaba viendo una serie en el móvil y me propusieron a mi madre y a mí iros con ellos a tomar un café, pero dijimos que no, estábamos cansadas. Queríamos estar tranquilas". Ese gesto salvó sus vidas. "Me salvó decir que no". Y recuerda cómo salió volando hasta la otra punta del vagón.

Jesús, el cardiólogo de expediente extraordinario, que se iba a casar este verano
No tuvo la misma suerte Jesús Saldaña, de 30 años. Cardiólogo en el Hospital de la Paz, y con un expediente extraordinario; volvía a Madrid en el vagón 8 del Iryo después de un fin de semana en familia. Se iba a casar este verano. Su hermana mayor, Natalia, y su pareja, Elena López, también médicas, no pararon de buscar por cada uno de los hospitales, hasta conocer el trágico desenlace.
“Era brillantísimo, personal, académica y profesionalmente”, “tenía mucho prestigio y un futuro muy prometedor”, dicen algunos de sus compañeros del Colegio de Médicos de Málaga. Aunque trabajaba y residía en Madrid, era malagueño y su próximo objetivo era volverse a su tierra para poder trabajar en su ciudad.
María, profesora de niños con capacidades especiales: "Era la mejor del mundo"
En ese tren también viajaba María del Carmen, profesora de niños con capacidades especiales en Alcorcón. "Era de esas personas que ves y ya te resultan muy cercanas. Siempre risueña, se volcaba con mi hijo y con sus compañeros. Mi hijo dice que era la mejor profesora del mundo", relataban progenitores al diario El Mundo.
Y en Gibraleón, Huelva, hoy recuerdan a sus vecinos Eduardo y José María. "Dos buenas personas".
Historias que hoy se escuchan entre lágrimas y que nadie pensaba que tan pronto pusieran el punto y final.

