Salud

Las 5 superbacterias más peligrosas según la OMS: así puedes protegerte de estas infecciones

Éstas son capaces de resistir a los antibióticos más potentes
Son capaces de resistir a los antibióticos más potentes. Freepik
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En los últimos años, los avances médicos han conseguido frenar enfermedades que antes eran potencialmente mortales. No obstante, una amenaza silenciosa está creciendo por debajo del radar: las superbacterias, microorganismos capaces de resistir a los antibióticos que se utilizan habitualmente para tratar infecciones comunes. Esta es una realidad que ya preocupa a la comunidad científica y que va a condicionar la salud global en los próximos años.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó recientemente su lista de bacterias más peligrosas y prioritarias. Esta clasificación no pretende alarmar, sino dirigir los esfuerzos de investigación, prevención y uso responsable de antibióticos. En esta lista aparecen patógenos que han aprendido a esquivar los tratamientos más potentes y que se suelen propagar en hospitales, residencias o centros sanitarios.

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Aunque hablar de “superbacterias” puede sonar muy intimidante, la realidad es que tenemos margen para actuar. Desde gestos tan sencillos como lavarse correctamente las manos hasta evitar el uso inadecuado de antibióticos, cada decisión cotidiana influye en la resistencia antimicrobiana. En este artículo, repasamos las cinco superbacterias que la OMS considera más peligrosas, y cómo protegerse de ellas sin caer en alarmismos.

Por qué se habla de “superbacterias”

La expresión “superbacteria” alude a bacterias que han desarrollado resistencia a múltiples antibióticos, lo que las convierte en infecciones muy difíciles de tratar. Esta resistencia no implica que sean más virulentas, es decir, más fáciles de infectar, pero sí que las opciones para eliminarlas se reducen bastante.

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La OMS define una lista de prioridad global para dirigir la investigación y desarrollo de nuevos antibióticos, y en su última versión señala que las bacterias de Gram negativas resistentes siguen encabezando el peligro.

Cuanto más difícil sea tratar una infección, mayor es el riesgo de que se complique, especialmente en personas mayores, con enfermedades crónicas o en entornos hospitalarios.

Las cinco bacterias que conviene tener en mente

Acinetobacter baumannii

Acinetobacter baumannii es una de las bacterias que más preocupan a los profesionales sanitarios y ocupa el primer puesto de prioridad crítica de la OMS. Suele aparecer en hospitales, sobre todo en unidades de cuidados intensivos, donde afecta a pacientes con ventilación mecánica, heridas quirúrgicas o catéteres.

Esta superbacteria es tan peligrosa debido a que ha desarrollado resistencia a carbapenémicos, antibióticos de “última línea”, lo que limita mucho las opciones de tratamiento. Además, es muy resistente, ya que sobrevive en superficies, camas, respiradores o equipos médicos durante días. Puede causar neumonías graves, sepsis o infecciones del sistema urinario con una mortalidad elevada en pacientes vulnerables.

El contagio de esta superbacteria fuera del hospital es bajo, pero si se está ingresado o un familiar, es fundamental exigir una correcta higiene de manos, limpieza de entorno y manipulación segura de dispositivos invasivos.

Pseudomonas aeruginosa

Esta bacteria también está en la lista crítica de la OMS. Es muy habitual en hospitales pero tiene una característica especial: prospera en ambientes húmedos por lo que puede estar presente en duchas, grifos, jacuzzis o piscinas mal desinfectadas.

Es preocupante porque posee múltiples mecanismos de defensa, puede formar biopelículas, reduciendo la entrada de antibióticos y expulsando los que llegan. Afecta, sobre todo, a personas con enfermedades respiratorias crónicas, quemaduras o sistemas inmunitarios debilitados. Sus infecciones pueden llegar a ser crónicas y muy difíciles de erradicar.

Para prevenir se recomienda limpiar duchas, grifos y zonas húmedas de la casa de manera regular. En piscinas o spas, se recomienda utilizar aquellos que tengan mantenimiento sanitario acreditado, y si se tienen problemas respiratorios o se llevan dispositivos médicos, se debe extremar la higiene y consultar rápidamente ante infecciones repetidas.

Klebsiella pneumoniae y otras enterobacterias resistentes a carbapenémicos

Las enterobacterias viven normalmente en el intestino sin causar problemas. El problema aparece cuando adquieren genes de resistencia extrema afectando a otros órganos.

Éstas pueden volverse resistentes a todos los antibióticos habituales, incluidos los más potentes. Suelen ser responsables de infecciones urinarias, neumonías, infecciones de heridas o septicemias, y su capacidad de transferir genes de resistencia es una de las mayores preocupaciones de la OMS.

En este caso, aunque ayuda para todas las superbacterias, se debe cuidar el uso de antibióticos. No se deben tomar sin receta, tampoco interrumpir el tratamiento por decisión propia, ya que siempre se debe completar la pauta recetada. En hospitales, se pide que se respeten los protocolos de aislamiento en caso de que un familiar esté infectado por estas bacterias. Además, se debe tener especial cuidado cuando se viaja a países con menor control sanitario, teniendo cuidado con el agua potable y escogiendo alimentos bien cocidos.

Staphylococcus aureus

El famoso MRSA dio el salto desde los hospitales a la calle hace años y hoy puede aparecer en gimnasios, equipos deportivos, residencias o casas donde se compartan objetos personales.

El problema de esta superbacteria es que la meticilina y otros antibióticos similares ya no pueden contra él, puede provocar infecciones en la piel, abscesos, neumonías, endocarditis o infecciones graves en heridas quirúrgicas. En su variante más resistente, los tratamientos de “reserva” pierden eficacia.

Para protegerse se debe evitar compartir toallas, maquinillas de afeitar o prendas deportivas. Limpiar y cubrir siempre las heridas, aunque sean pequeñas. En gimnasios, se recomienda utilizar siempre una toalla sobre las superficies. Si se convive con alguien vulnerable, se deben extremar las medidas higiénicas.

Mycobacterium tuberculosis resistente

A diferencia de las anteriores superbacterias, esta bacteria no se transmite por contacto con superficies o heridas, puede infectar por el aire. Las formas resistentes de tuberculosis se han convertido en uno de los desafíos de salud pública más resistentes del siglo XXI.

Preocupa tanto a las OMS porque la TB resistente requiere tratamientos más largos, más tóxicos y menos eficaces. Se transmite por aerosoles, lo que hace más complicado su control en hogares, cárceles, residencias o áreas sin buena ventilación. Afecta en especial a personas con sistemas inmunitarios debilitados y a países con menos recursos sanitarios.

Se recomienda mantener los espacios ventilados, sobre todo si se convive con personas que suelen toser de manera persistente. Cuando se viaja a zonas con alta incidencia, se debe consultar si se necesitan pruebas o seguimiento. Además, si alguien cercano comienza un tratamiento contra esta superbacteria, es fundamental que lo siga hasta el final: interrumpir el tratamiento favorece la resistencia.