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Qué es un coche declarado como siniestro total: las opciones que tienes y qué puedes reclamar al seguro

Muchos accidentes pueden acabar con tu coche declarado "siniestro total". Unsplash
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En cuestión de segundos, un accidente puede transformar tu vehículo en lo que las aseguradoras denominan "siniestro total". Una expresión que suele ir acompañada de incertidumbre, papeleo y muchas preguntas: ¿me lo van a arreglar? ¿Cuánto me van a pagar? ¿Puedo negarme a lo que dice el seguro? ¿Puedo quedarme el coche? Es importante saber qué implica esta declaración y qué derechos te asisten como asegurado.

De esta forma, lo primero es saber de qué se habla. En España, un coche se considera siniestro total cuando el coste de su reparación supera el valor económico que la aseguradora estima para ese vehículo, lo que se conoce como valor venal. Este valor representa lo que costaría vender ese coche en el mercado justo antes del accidente, sin tener en cuenta su estado actual, sino factores como la marca, modelo, antigüedad y kilometraje. Cuando el coste de la reparación supera el valor venal del coche, el seguro puede considerarlo como siniestro total y ofrecer esa cantidad como indemnización. 

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La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) establece que el asegurado puede aceptar esa valoración, o bien presentar un informe pericial independiente que justifique un valor superior al estimado. En ocasiones, también se valora lo que se conoce como valor de mercado o valor de reposición, que puede ser más alto que el venal y que algunas aseguradoras ofrecen si el asegurado insiste.

Siniestro técnico vs siniestro económico: ¿cuál es la diferencia?

También es muy importante saber distinguir entre el siniestro técnico, que es cuando el coche queda tan dañado que no puede volver a circular, incluso si se repara, y el siniestro económico, que es el más habitual, y se produce cuando el vehículo puede ser reparado, pero el coste no compensa económicamente frente a su valor. En este último caso, la aseguradora suele declarar el siniestro total como medida de eficiencia económica, no por imposibilidad técnica.

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Aunque muchas personas piensan que no tienen margen de actuación frente a una aseguradora, lo cierto es que la Ley del Contrato de Seguro protege al consumidor. En concreto, el artículo 18 indica que la valoración de daños puede ser discutida y, si hay desacuerdo, se puede activar el mecanismo de peritos designados por ambas partes, e incluso un tercero imparcial.

De esta forma, tras el accidente y el dictamen de la aseguradora, tenemos tres caminos principales que podemos seguir. El primero, y más obvio, sería el de aceptar la indemnización ofrecida, es decir el valor venal, con o sin incremento. La segunda alternativa sería negociar un valor superior, si puedes justificar que el valor de mercado o de reposición es mayor, presentando tasaciones o anuncios de vehículos similares.

La última alternativa sería la de quedarnos con el coche, si la compañía lo permite. Implicaría conservar el vehículo accidentado y recibir la indemnización descontando el valor de los restos (lo que se conoce como "valor de salvamento"). A veces este valor puede rondar entre 300 y 1.000 euros, y lo puedes vender por tu cuenta a un desguace o particular.

¿Y si quiero repararlo por mi cuenta? Puedes hacerlo, pero asumes los costes que excedan lo ofrecido por el seguro. A menudo esta opción es elegida por quienes tienen un vehículo antiguo con alto valor emocional, aunque no tanto de mercado. Eso sí: en caso de que la reparación se haga, el vehículo deberá pasar una nueva inspección de la ITV antes de poder volver a circular. En algunos casos se requerirá una inspección extraordinaria.

¿Cuánto debe pagarme la aseguradora?

La cantidad varía en función de la póliza que tengas contratada. Si se trata de un seguro a todo riesgo con franquicia, recibirás el valor venal menos el importe de la franquicia. Si tu póliza contempla valor de nuevo durante el primer año o valor venal mejorado, puedes obtener una indemnización más alta, pero esto debe estar expresamente recogido en el contrato.

A modo de ejemplo, un coche con 10 años de antigüedad declarado siniestro total podría tener un valor venal en torno a los 2.000–3.000 euros, aunque en el mercado de segunda mano cueste más de 5.000. Por eso es fundamental comprobar si tu póliza contempla coberturas mejoradas.

¿Puedo reclamar si no estoy de acuerdo?

Sí, en caso de desacuerdo con el dictamen de la aseguradora podemos realizar una serie de acciones encaminadas a resolver el conflicto conforme a nuestros propios intereses:

  • Solicitar el informe pericial completo con los datos del cálculo y fotografías del siniestro.
  • Aportar pruebas documentales: anuncios de venta de coches similares, facturas de mantenimiento, kilometraje bajo, etc.
  • Designar un perito independiente.
  • Acudir a la Dirección General de Seguros en caso de que no se resuelva el conflicto.
  • También puedes recurrir al sistema de arbitraje de consumo si tu aseguradora está adherida, lo que te permite resolver la disputa sin recurrir a los tribunales.