Las caídas, quemaduras, intoxicaciones y atragantamientos siguen siendo los accidentes domésticos más habituales en hogares con niños y mayores
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Nuestro hogar debería ser el lugar donde más seguros nos sentimos, pero la realidad es otra: la mayoría de los accidentes se producen dentro de casa, y afectan sobre todo a colectivos vulnerables como niños pequeños y personas mayores. Según los datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), los accidentes domésticos son responsables de millones de visitas a urgencias al año, y muchas de estas situaciones se podrían evitar con medidas sencillas.
En nuestro país, la Asociación Española de Pediatría y el Ministerio de Sanidad alertan desde hace años de que caídas, quemaduras, intoxicaciones y atragantamientos son las causas más frecuentes de lesiones en el hogar, sobre todo en menores de 5 años y mayores de 65 años.
Convivir con niños o con personas mayores implica tener que adaptar el espacio, anticiparse a los riesgos y repensar rutinas cotidianas. No se trata de vivir con miedo, sino de crear un entorno seguro sin que la casa deje de ser funcional. En este artículo, repasaremos los accidentes más comunes en el hogar, por qué ocurren y qué recomiendan los expertos para prevenirlos.
Caídas: el accidente doméstico más común
Las caídas son la principal causa de lesiones en el hogar tanto en niños como en adultos mayores. En mayores de 65 años, representan un riesgo especialmente elevado, ya que son la causa número uno de lesiones graves y pérdida de autonomía. En niños, aunque la mayoría de las caídas no suelen ser graves, sí son una de las causas que más visitas generan a urgencias, sobre todo entre los menores de cinco años.
Las causas pueden ser muy variadas: suelos mojados, alfombras resbaladizas, iluminación insuficiente, falta de equilibrio, calzado inapropiado o escaleras desprotegidas. Para prevenir estas caídas se requiere adaptar la casa a las necesidades de aquellos que viven en ella. Cambios como mejorar la iluminación, retirar cables, proteger barreras en escaleras o proteger ventanas.
Quemaduras: un riesgo rápido y silencioso
Las quemaduras son otro de los grandes riesgos dentro del hogar, sobre todo entre los más pequeños. Un niño puede quemarse gravemente con agua demasiado caliente en cuestión de segundos, ya que su superficie cutánea es más sensible. Los accidentes más frecuentes suelen ser en la cocina y el baño. En personas mayores también hay un riesgo elevado debido a una sensibilidad reducida en la piel, problemas de movilidad o despistes relacionados con la medicación.
La prevención pasa por una combinación de medidas estructurales y hábitos diarios. Los expertos recomiendan ajustar la temperatura del calentador a un máximo de 49-50ºC para evitar quemaduras durante el baño. En las casas con estufa o chimenea, hay que colocar protectores de seguridad que impidan el contacto directo. Además, es muy importante enseñar a los más pequeños que la cocina no es una zona de juego.
Intoxicaciones: medicamentos o productos de limpieza
Las intoxicaciones domésticas son otra de las principales causas de urgencias pediátricas. Los niños, especialmente entre 1 y 4 años, exploran el entorno con mucha curiosidad y no saben distinguir entre lo comestible y lo que no, y a esa edad todo va a la boca. Los mayores, por su parte, pueden confundir envases por problemas de vista, memoria o falta de etiquetado claro.
La mejor prevención es la anticipación. Todas las sustancias peligrosas deben ser guardadas en armarios altos o con cierre de seguridad. Es fundamental no traspasar productos de limpieza a envases de agua o refrescos para evitar confusiones. Por otro lado, los medicamentos deben mantenerse siempre fuera del alcance de los niños, perfectamente clasificados y en el caso de las personas mayores, con un pastillero semanal para evitar confusiones.
Atragantamientos: un riesgo silencioso
El atragantamiento es uno de los accidentes domésticos más peligrosos y requiere una intervención inmediata. En niños menores de cinco años, el riesgo es muy alto porque su vía aérea es estrecha, todavía no saben masticar bien y se llevan objetos pequeños a la boca. Los alimentos más peligrosos incluyen frutos secos, uvas enteras, salchichas, zanahoria cruda o palomitas. En personas mayores, el riesgo aumenta por problemas de deglución, prótesis dentales, enfermedades neurológicas o falta de fuerza para masticar correctamente.
Para prevenir atragantamientos en menores, conviene no ofrecer frutos secos hasta los 5 años, cortar uvas y tomates cherry en cuatro partes y evitar que los niños coman jugando, corriendo y distrayéndose con pantallas. Para los mayores, lo ideal es que un médico o logopeda evalúe su capacidad de deglutir, sobre todo en casos de ictus o demencias.
Accidentes en el baño: resbalones, ahogamientos y riesgos eléctricos
El baño es una de las estancias más peligrosas del hogar. Esto no es casual ya que hay superficies duras, humedad, agua caliente y aparatos eléctricos, creando un entorno con múltiples puntos de riesgo. En niños pequeños, el principal peligro es el ahogamiento, que puede producirse en tan solo 10 cm de agua y en menos de un minuto. En adultos mayores, el riesgo se centra en resbalones, fracturas y golpes derivados de la falta de equilibrio, la hipotensión o los problemas de movilidad.
La prevención implica realizar modificaciones muy sencillas como poner alfombrillas antideslizantes dentro y fuera de la ducha. En caso de los mayores, también barras de apoyo o sillas de ducha. Los niños nunca deben quedarse solos en el baño, ni siquiera un minuto para coger una toalla.


