Aurora, la militar trans que lucha por no ser expulsada del ejército de EEUU: "Es difícil no sentirse traicionado y abandonado"

Juró defender a EE. UU. con su vida pero, en mayo de 2025, el Gobierno le dio la espalda por haber iniciado su transición a mujer 4 años antes.
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Una de las medidas estrella de Donald Trump en este segundo mandato ha sido vetar a las personas trans en el Ejército y acabar con las políticas de inclusión. Aurora ha sufrido sus efectos. Es hoy una mujer trans que, después de 20 años en el ejército, ya no puede ponerse el uniforme. A sus 37 años, Aurora ha dedicado casi dos décadas a servir a su país. En estos momentos está en suspension. "Irak en 2010 fue mi primera misión, estuve un tiempo en casa, y fui enviado a Afganistán", confiesa.
Juró defender a EE. UU. con su vida pero, en mayo de 2025, el Gobierno le dio la espalda por haber iniciado su transición a mujer 4 años antes. "No me tomé bien las noticias, tenía algunos problemas mentales que había estado trabajando, en cierto punto intenté acabar con mi vida", desvela.
Lleva 13 meses sin poder vestir el uniforme del que tan orgullosa se siente, para hacerlo tendría que renunciar a su identidad. "A menos que cumpla todos los estándares masculinos, ponérmelo sería incorrecto", reconoce.
Tras sobrevivir en zona de guerra, ahora libra la batalla más dura en su propia casa. "Es difícil no sentirse traicionado y abandonado y todo eso cuando normalmente vemos a nuestros veteranos de guerra y miembros militares con la idea de que iban a cuidar de nosotros por lo que estamos haciendo".
Aurora está intentando que las secuelas psicológicas de sus misiones le permitan retirarse del servicio por cuestiones médicas, es eso o la expulsión por ser transexual.
Una situación a la que ahora mismo se enfrentan alrededor de 4.200 militares, según las cifras del Pentágono. Michael Haley, abogado Glad Law, representa a 28 de ellos. Militares transexuales que se negaron a abandonar voluntariamente el ejército en 2025, desde entonces pelean en los tribunales para poder seguir sirviendo. "Han estado en una especie de limbo, mayoritariamente en su casa, a veces en países extranjeros donde estaban sirviendo y no han podido volver a casa a ver a sus familias desde hace ahora más de un ano y medio", señala.
El pasado 1 de junio, la Corte federal frenó la expulsión de sus clientes del ejército. Una victoria importante, pero no definitiva porque el Gobierno recurrirá la decisión. Además, la incorporación de nuevos miembros transexuales sigue estando vetada.

