El drama de los niños en Venezuela: de ver morir a sus padres a consolarlos entre los escombros

El drama de lo niños en Venezuela. Cuatro
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El drama de Venezuela tras las devastación provocada por los terremotos ha impactado como siempre en las tragedias a los más pequeños. Unicef alerta de que 4 millones de niños y niñas viven en las zonas más afectadas, y sus historias reflejan la magnitud humana de la tragedia.

La angustia de las familiares que los buscan entre los escombros crecen. Y de vez en cuando se dan milagros como el de Samuel Brito, de solo 12 años, que ha sido rescatado y ha demostrado su valentía. "No puedo moverme", dice mientras le intentan rescatar. "Es suficeinte, aguanta", le dicen. Y lo hace.

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Otro valiente intenta asumir que su madre no está. Todavía le cuesta utilizar el pasado para decir cómo se llamaba su madre. "Mi madre se llama, se llamaba...", dice con cara compungida asimilando la realidad.

Mateo permanece tendido sobre unos cartones improvisados como colchoneta. Ha resultado herido y vecinos de la zona le han entablillado la pierna derecha. Busca a su padre y sobrecoge escucharlo hablar de la muerte de su madre. Tiene grabado el momento exacto en que ocurrió, aunque lo expresa con sus propias palabras: “Mi mamá dejó de respirar ayer a las 7:30 horas. El único que sobrevivió al derrumbe, fui yo".

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Santiago es otro héroe. Con la cara ensangrentada y todavía en shock es capaz de dar sus apellidos para intentar buscar a sus padres. Ellos están siendo sin duda los más valientes. Capaces de consolar a los adultos. Como las imágenes que se han vuelta virales de niño abrazando a su padre, que sepultado por el hormigón y con las piernas atrapadas, se viene abajo. "No llores, papá", le dice el pequeño, ahora convertido en padre por unos segundos. No se despega de él.

De otra niña solo vemos las piernas. Pero recibe indicaciones desde fuera y siguiendolas a rajatabla. Consigue sacar su cabeza. Corren como la pólvora decenas de videos como estos en redes sociales…

Junior Diaz busca desesperado a sus padres. Tiene un golpe en la cara, con el ojo semicerrado, pero solo se preocupa de encontrarlos.

Pero la vida no espera, se sigue abriendo paso entre las ruinas Con escenas tan duras como la de una mujer que ha dado a luz en medio de las ruinas o como el bebé encontrado vivo entre los escombros.

Las imágenes humanas se suceden, como la de una madre que utiliza todo lo que tiene, sus brazos y una almohada para intentar cubrir a sus hijo pequeño en plena sacudida. Completamente atrapado, sin poder mover los brazos, otro niño espera que alguien le saque de los escombros.Los neonatos en los hospitales son la prioridad, traslados en incubadoras a la calle lejos de las fachadas.

Con aplausos los ciudadanos agradecen cualquier rescate, cualquier final feliz, que falta hace en el que ya se ha convertido en el terremoto más devastador de Venezuela en los últimos 130 años.