Los drones FPV, una tecnología rápida, pequeña y letal: cómo funcionan y qué son capaces de hacer en la guerra
Los pilotos necesitan saber maniobrar a gran velocidad, realizar giros cerrados e incluso acrobacias a ras de suelo
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Los drones FPV son pequeños, rápidos y letales. Son un arma que lo cambia todo en las guerras. Las brigadas entrenan a sus mejores pilotos con esta tecnología. Ambos comparten visión pero controlar este tipo de cuadricópteros no es fácil, ya que requiere reflejos y práctica, según informa Lara Escudero.
"Para ser un buen piloto se necesitan unas 50 horas de vuelo y una buena dosis de paciencia. Primero desarrollan habilidades en el simulador y después en el campo de entrenamiento", relata Natacha, instructora de vuelo FPV.
"Solo nuestra unidad ha derribado y ha cercado un millar de drones de todo tipo", señala Serhii
Los pilotos necesitan saber maniobrar a gran velocidad, realizar giros cerrados e incluso acrobacias a ras de suelo. En combate deberán de impactar contra objetivos con máxima precisión y con cargas explosivas de hasta siete kilos.
"La guerra avanza rápido, es un desafío, pero perfeccionamos la técnica cada minuto. Solo nuestra unidad ha derribado y ha cercado un millar de drones de todo tipo", señala Serhii, comandante de la defensa antiaérea. El desarrollo de esta tecnología ha cambiado la forma de actuar en las guerras. En Ucrania, los interceptores son capaces de alcanzar los 300 km/h para derribar objetivos de grandes dimensiones.
EEUU e Israel, interesados en la tecnología de Ucrania
Los ingenieros revisan el sistema antes del combate y el equipo técnico vigila el perímetro. Los operadores, ocultos en trincheras, activan el interceptor que durante el vuelo tratará de neutralizar al dron enemigo. Así, el éxito de la misión recae mucho en las condiciones meteorológicas.
La defensa antiaérea ucraniana es un claro ejemplo de cómo se puede contener a cientos de drones rusos en un mismo ataque. Y por eso, Ucrania ahora exporta su experiencia al resto de países como, por ejemplo, Estados Unidos e Israel, que han pedido sus expertos e interceptores para combatir en la guerra de Oriente Próximo.
