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La guerra en Oriente Medio, un conflicto bélico sin salida: Israel escala el conflicto y EEUU reclama ayuda ante posible nueva fase en Irán

La guerra en Oriente Medio, un conflicto bélico sin salida: Israel escala el conflicto y EEUU reclama ayuda ante posible nueva fase en Irán
Así se encuentra la guerra en Oriente Medio, un conflicto bélico sin salida. Noticias Cuatro
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Cuarta semana desde que comenzase el conflicto bélico en Oriente. Con un Donald Trump errático y un Benjamín Netanyahu cegado con acabar con el régimen de los Ayatolás, la guerra entra en su cuarta semana y con graves consecuencias económicas mundiales. Irán resiste y cuenta con un arma aún más poderosa que sus misiles: el estrecho de Ormuz. Por eso, la salida a la guerra no parece ni sencilla, ni cercana.

Después de atacar durante el fin de semana la estratégica isla de Jark, clave para el transporte de crudo de Irán, la ofensiva tomó un nuevo cariz con el asesinato del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, en un ataque aéreo de Israel en el que también cayó el jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani. En sucesivos bombardeos han sido eliminados el ministro de Inteligencia de Irán, Esmaeil Jatib, así como otros comandantes de grupos militares iraníes.

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Amenaza a la "seguridad energética global"

La muerte de Lariyani, una figura clave del sistema político iraní y visto como un posible negociador en un eventual proceso para el fin de la guerra, unido a la intensificación de los ataques contra infraestructuras energéticas, también ha cargo de Tel Aviv, ha elevado el tono del conflicto con Teherán llamando a una "guerra económica total" y prometiendo "cero moderación" en la respuesta.

En un punto de inflexión en la guerra, Israel atacó el gigantesco yacimiento de gas iraní de South Pars, una explotación en aguas del golfo Pérsico que comparte con Qatar, un paso que provocó la inmediata respuesta de la República Islámica con una sucesión de ataques a instalaciones energéticas en Emiratos Árabes Unidos (UAE), Qatar y Arabia Saudí, generado tensiones en toda la región.

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Mientras que Qatar u Omán tacharon el ataque de "peligroso e irresponsable", incidiendo en que amenaza a la "seguridad energética global", Arabia Saudi advirtió que "la paciencia no es ilimitada" y, en plenas represalias de Irán, recalcó que podría responder por la vía militar.

EEUU e Israel tienen distintos objetivos

El ataque de Israel ha provocado en todo caso la alerta mundial ante el alza del precio del crudo y el gas --el petróleo llegó a cotizar los 114 dólares, mientras que el precio del gas se triplicó-- mientras que ha evidenciado las divisiones entre Estados Unidos e Israel. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desvelado que mantuvo una conversación con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tras el bombardeo al importante yacimiento de gas, del que no fue avisado.

"Le dije que no hiciera eso y no lo hará. No lo discutimos. Somos independientes, pero nos llevamos muy bien y estamos coordinados", afirmó sobre los contactos con Netanyahu y el ataque que desencadenó el caos en el Golfo.

En otra muestra de esas grietas, la directora de Inteligencia Nacional estadounidense, Tulsi Gabbard, indicó que los objetivos de Israel y Estados Unidos son "diferentes" con respecto a la guerra en Irán. "A través de las operaciones, el Gobierno israelí se ha estado enfocado en incapacitar al liderazgo iraní y eliminar a varios miembros, obviamente comenzando con el ayatolá y el líder supremo. Ellos siguen enfocándose en ese esfuerzo", indicó.

¿Nueva fase en la guerra?

Cuando el conflicto supera los 20 días, Trump, en otro giro durante la operación militar, ha insistido en que socios internacionales se sumen a la operación para controlar el paso de Ormuz, una demanda que ha sido ignorada por parte de los países europeos, mientras que Japón o Corea del Sur se han puesto de lado.

Esta situación ha recobrado las críticas por parte de la Casa Blanca a la OTAN, afeándole su negativa a apoyar a Washington para mantener la navegación en el estrecho, un punto clave para el suministro energético asiático y de algunas partes de Europa.