¿Por qué estamos ante el Trump más desatado y showman en este segundo mandato?

¿Por qué estamos ante el Trump más desatado y showman en este segundo mandato>?
José Luis Fuentecilla analiza las actuaciones y el último discurso de Donald Trump.. Cuatro
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Donald Trump no es el mismo que en su primer mandato. El hombre que presumió de no haber iniciado ninguna guerra, el hombre que anhela el premio Nobel de la Paz por sus gestiones en Gaza y Ucrania, el hombre que se ve a sí mismo como el faro del mundo y desdeña a predecesores como Biden o Obama, está más desatado y showman que nunca. Sus comparecencias son un show que dejan perplejos a los europeos, que desconciertan a otros líderes mundiales que pueden ser incluso ridiculizados por él - el último ejemplo ha sido Macron-. El hombre que es capaz de dejar en ridículo y regañar como a un niño a Zelenski pese a ser su invitado en la Casa Blanca, no tiene ya filtro.

A nadie le parece normal que un presidente se exprese como en su comparecencia ante congresistas republicanos, pero el presidente está ya en la campaña de noviembre. Y sus bailes, juegos y bromas, llegan a sus votantes a los que habla en un lenguaje tan llano, abrupto y fuera de formalidades, que choca con su cargo de hombre más poderoso del mundo.

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En este cambio de segundo mandato, Trump se está aficionando cada vez más a usar la poderosa maquina de guerra de EEUU, analiza José Luis Fuentecilla, subdirector de Noticias Cuatro.

Trump también tiene que tapar sus problemas internos, que los tiene

Una adicción que le alivia los problemas internos con la inflación o la sombra del caso Epstein. Ayer se dirigió a los republicanos de la cámara de representantes, ahí tiene una mayoría estrechísima y les conminó a ganar en las elecciones de noviembre para garantizar su presidencia. Lo hizo con un discurso espectáculo en el se mofó de todo el mundo, Biden, los demócratas e incluso las deportistas trans.

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De este nuevo Trump debemos esperar intervenciones militares fáciles, por decirlo así: bombardear Irán, bombardear a los hutíes o al ISIS, secuestrar a Maduro, pero dejar el aparato chavista en pie y en ese sentido tomar Groenlandia es fácil. Nada que ver con las costosas invasiones de Irak y Afganistán, con miles de soldados americanos sobre el terreno.

De hecho, EEUU ya está allí. Trump pasaría a la historia como uno de los grandes presidentes imperiales, que ampliaron el territorio, tendrían mayor control sobre un área de navegación estrategica y se haría con importantes recursos naturales. También sería el fin de la OTAN. Un país de la OTAN invadidao por otro país de la OTAN.