La desconexión del verano tarda una semana en hacer efecto y el relax de la vuelta nos dura entre 20 y 43 días

Los estudios señalan que tardamos más de una semana en desconectar del trabajo
Y la vuelta no es más fácil, porque el relax postvacacional nos dura entre 20 y 42 días.
Desconectar del trabajo no es nada fácil. Los estudios señalan que tardamos más de una semana en hacerlo. Así que si ha cogido vacaciones el 1 de agosto, hasta el 8 de agosto no va a dejar de notar la tensión laboral. A partir de ahí comienza la desconexión total y el descanso. Porque tardamos 8 días en acostumbrar al cerebro a no tener obligaciones. Y una vez que hemos vuelto al trabajo, los efectos reparadores de las vacaciones, nos duran entre 20 y 43 días. Así que es mejor coger semanas sueltas que un mes entero seguido.
Pasamos de los problemas del trabajo a preocuparnos de la crema solar o de tener sitio en el chiringuito. Es verdad que estando de vacaciones esa semana para desconectar nos parece hasta poco, muchos pìden 15 al menos para empezar a hacerlo y otros preferirían no trabajar nunca. "El pensar muchas cosas a la vez no lo tenemos en vacaciones, señala la psicóloga María del Carmen González, aligera nuestra mente y nos permite que sea más funcional".
La psicóloga y profesora del área de Psicología Social y de las Organizaciones de la Universidad de Navarra Begoña Urien, recomienda para poder desconectar "la importancia de distanciarse, en la medida de lo posible, de teléfonos móviles, portátiles y cualquier dispositivo que permita tener acceso a la actividad laboral durante el periodo de descanso estival. También recomienda no planificar todas las horas del día, ser flexibles y dejar espacio para los imprevistos que puedan surgir".
La profesora Begoña Urien recomienda reducir al máximo el contacto con aquellos dispositivos que permitan acceder a información laboral. "Intentemos no trabajar durante este periodo, siempre que nuestras responsabilidades nos lo permitan. Lo ideal sería poder disfrutar de, al menos, una semana sin contacto con el trabajo".
Además, ha advertido de que se puede experimentar una especie de 'obligación de ser felices' durante las vacaciones que termine generando frustración. "Si nos imponemos la obligación de aprovechar cada momento o de sentirnos bien continuamente, podemos aumentar nuestro nivel de tensión en lugar de reducirlo. Las vacaciones deberían ayudarnos a disminuir la activación acumulada y recuperar un estado de mayor tranquilidad y bienestar", ha señalado. Por ello, ha aconsejado no planificar todas las horas del día, sino dejar espacios libres que permitan adaptarse a los imprevistos y organizar parte del tiempo sobre la marcha.
Por otro lado, Urien ha destacado que el sueño es una de las principales vías de recuperación física y psicológica: "Cuando no dormimos lo suficiente, empezamos el día en condiciones subóptimas y necesitamos realizar un mayor esfuerzo para concentrarnos y afrontar las tareas y responsabilidades cotidianas. Esto es aplicable tanto al periodo estival como a las épocas de rutina, en las que, una vez finalizada la jornada laboral, generalmente seguimos teniendo otras obligaciones que se añaden a las demandas del trabajo".
No recordar, por ejemplo, la contraseña del ordenador es un síntoma de haber desconectado. Pero la gente reconoce que las pilas se les descargan rápido y son muchos los que necesitan vacaciones de las vacaciones. Muchos dicen que desde el primer día de vuelta, digan lo que digan los e

