Desesperación entre los miles de jóvenes que siguen en Ceuta: "Estamos como cucarachas aquí"

Desesperación entre los miles de jóvenes que siguen en Ceuta: "Estamos como cucarachas aquí"
Desesperación entre los miles de jóvenes que siguen en Ceuta: "Estamos como cucarachas aquí". Cuatro
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Crece la cifra de muertos tras la avalancha migratoria en Ceuta. Marruecos informa de que se han recuperado 11 cadáveres en sus aguas que se suman a los 88 muertos que se acumulan en la morgue del antiguo hospital militar de la ciudad autónoma.

Al menos 2.500 personas siguen todavía de forma irregular en suelo ceutí cuatro días después, según Delegado del Gobierno. Por eso, cuando ven una furgoneta de una ONG con comida se lanzan a por ella o cuando son los propios vecinos los que les traen agua y comida.

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Inmigrantes corren hacia una furgoneta con comida de una ONG en Ceuta

Preocupa la situación de cerca de un millar de menores que siguen todavía deambulando en Ceuta donde tratan de reubicar cuando antes en nuevas instalaciones a 862 de ellos, porque el CETI sigue totalmente desbordado. Decenas de inmigrantes se preparan para pasar otra noche aquí en la playa de Benítez, completamente abarrotada. Es de los pocos sitios en el que poder descansar cuatro noches después, cuando el sueño y el hambre comienzan a pesar cada vez más.

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Los que no están en la playa, buscan desesperados algo que comer. Algunos vecinos reparten agua y a la desesparada. Los jóvenes siguen con la misma ropa con la que cruzaron la frontera.

Se amontonan en la playa, pero también en las inmediaciones de un CETI completamente desbordado. En la carretera de acceso a este centro siguen descansando como pueden decenas de jóvenes, que esperan su turno para recibir agua y un plato de comida. En las calles de Ceuta cada vez se ven menos marroquíes, pero sigue habiendo grupos con los nervios a flor de piel: "Estamos como cucarachas".

Ante cualquier incidente se forma una reyerta, y aunque la inmensa mayoría abandona la ciudad autónoma por su propio pie, muchos son los que resisten. Después de haberse subido al camión voluntariamente algunos se escapan tirándose directamente a la carretera.

Duermen en el campo, alejados de las calles y de las patrullas policiales esperando que se relaje el dispositivo de seguridad y puedan encontrar en nuestro país, una puerta de entrada hacia Europa.