Ahorro

Las creencias más comunes sobre el dinero que te impiden mejorar tus finanzas, según un experto

Identificar y cuestionar estas creencias es el primer paso. Freepik
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Hablar de dinero continúa siendo, para muchas personas, un tema muy incómodo. No es por falta de interés, sino porque suele venir acompañado de emociones como el miedo, la culpa, la frustración o la sensación de fracaso. Por otro lado, la preocupación por llegar a fin de mes se ha convertido en algo casi estructural. Sin embargo, el verdadero obstáculo está en cómo pensamos sobre el dinero.

Desde pequeños interiorizamos mensajes que se repiten en casa, en el entorno o incluso en los medios: desde que ahorrar es imposible con sueldos normales hasta que el dinero “corrompe”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, acaban convirtiéndose en creencias automáticas que influyen en nuestras decisiones diarias sin que nos demos cuenta. Condicionan lo que se gasta, lo que se ahorra y la manera en la que se afronta el futuro económico.

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Según explica el experto en finanzas personales Pedro Becerro, muchas personas no fracasan financieramente por falta de ingresos, sino por mantener creencias erróneas sobre el dinero que nunca se cuestionan. Son pensamientos que actúan como frenos invisibles y que, mientras sigan ahí, hacen muy difícil mejorar la situación económica, incluso cuando llegan más ingresos. Poder identificarlas y desmontarlas es uno de los primeros pasos para comenzar a tomar mejores decisiones financieras y reducir la ansiedad que rodea al dinero.

El origen de las creencias financieras

Las creencias sobre el dinero no surgen de la nada. Suelen formarse durante la infancia y la adolescencia. Frases que suelen decir los padres como “el dinero cuesta mucho ganarlo”, “los ricos son egoístas” o “ahorrar es imposible con este sueldo” se repiten en muchos hogares. Al repetir estas frases no se tiene la intención de hacer daño, pero acaban configurando una relación emocional con el dinero.

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Estas ideas funcionan como atajos mentales. Ayudan a explicar el mundo, pero también limitan en gran medida la toma de decisiones. Cuando una persona cree firmemente que nunca llegará a fin de mes, tiende a no planificar, a gastar de manera impulsiva o a evitar enfrentarse a sus cuentas. El resultado es un círculo vicioso.

Las creencias más comunes sobre el dinero

“No gano lo suficiente para ahorrar”

Una de las ideas más populares, según Becerro, es pensar que solo se puede ahorrar cuando se gana mucho dinero. Esta creencia hace que muchas personas ni siquiera lo intenten. El ahorro se pospone para un futuro que nunca llega.

Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario: el hábito de ahorrar debe aparecer antes de que el aumento de ingresos, no después. Esperar a ganar más para empezar a ahorrar es un error muy grave. El problema no es la cantidad de dinero que se pueda ahorrar, lo importante es establecer un hábito aunque sea poco.

“El dinero está para gastarlo”

Otra creencia habitual es que ahorrar implica dejar de disfrutar de la vida. Bajo esta idea, cualquier intento de control financiero se vive como una privación. El dinero se suele concebir como algo que hay que gastar cuanto antes, porque el futuro es incierto.

Esta mentalidad conduce a decisiones cortoplacistas: compras impulsivas, uso excesivo de crédito y dificultad para planificar objetivos a medio plazo. Becerro insiste en que el ahorro no va contra el disfrute, de hecho, permite escoger con una mayor libertad, reducir el estrés y evitar depender constantemente del sueldo del mes siguiente.

“Si no entiendo de dinero, mejor no tocarlo”

Muchas personas piensan que las finanzas son demasiado complejas para ellas. Frases como “yo no sirvo para los números” o “eso es solo para expertos” generan una desconexión total con la gestión económica personal.

Esta creencia lleva a delegar completamente las decisiones o, directamente, a no tomarlas. El resultado suele ser el mismo: productos contratados sin entenderlos, miedo a invertir o cuentas que nunca se revisan. La idea no es convertirse en un experto, sino de entender lo básico para no tener que actuar a ciegas.

“El dinero da problemas”

Aunque parezca contradictorio, hay personas que asocian el dinero a los problemas, preocupaciones e incluso con la culpa. Han visto discusiones familiares, tensiones o rupturas relacionadas con temas económicos y han interiorizado que tener dinero complica la vida.

Esta creencia puede provocar sabotaje financiero: evitar subir precios si se es autónomo, rechazar oportunidades laborales o gastar más de la cuenta cuando se ahorra algo. No es que quieran mejorar su situación financiera, sino que inconscientemente se asocia el tener más dinero con más problemas.

“Invertir es solo para ricos”

Otra idea muy extendida es que invertir es algo exclusivo de personas con grandes patrimonios o con una alta tolerancia al riesgo. Bajo esta creencia, el dinero se queda inmóvil o se consume sin pensar en el largo plazo.

Este experto recuerda que invertir no es sinónimo de especular. Existen diversas opciones para distintos perfiles y niveles de ingresos. El verdadero riesgo, en muchos casos, no es invertir, sino no hacerlo nunca y perder poder adquisitivo con el tiempo.