Cómo organizar las finanzas en pareja con el método de 'una sola bolsa', según un experto financiero
Cada vez más parejas están optando por el método de “una sola bolsa” para unificar ingresos y gastos, mejorar la transparencia, reducir discusiones y fortalecer el ahorro conjunto
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Cuando dos personas se convierten en pareja, compartir vida suele implicar también compartir gastos: alquiler, compras, suministros, planes, imprevistos… Sin embargo, al mismo tiempo que se convive se desea mantener una cierta independencia financiera: que cada uno tenga su espacio, sus gustos y su libertad de escoger. Es ahí donde entra un modelo cada vez más popular, el método de “una sola bolsa”. Éste aparece como una solución inteligente: simplifica las cuentas, mejora la comunicación y permite ahorrar juntos, sin complicaciones.
El asesor financiero David Ramírez lo defiende como una manera eficaz de organizar las finanzas comunes sin perder autonomía personal. Él plantea que la pareja comparta un fondo común, lo que sería “la bolsa”, para poder cubrir los gastos compartidos, y después reparte individualmente lo que quede. Según sus cálculos, se pueden liberar unos 1.600 euros al año.
Pero, ¿esto funciona realmente? En este artículo vamos a ver cómo se podría implementar paso a paso, qué ventajas tiene y, también, qué riesgos habría que contemplar y por qué.
Por qué muchas parejas escogen este método
Decidir compartir dinero es un asunto delicado: según un estudio reciente, los problemas económicos siguen siendo una de las principales causas de tensión e incluso, rupturas en las relaciones de pareja. Este método tiene unas ventajas claras:
- Transparencia y simplicidad: todas las facturas del hogar (alquiler, suministros, alimentación, gastos comunes) se cargan a ese fondo común, con lo que no hay dilemas sobre quién tiene que pagar qué. Esto va a reducir discusiones y olvidos.
- Eficiencia financiera y ahorro colectivo: al fusionar ingresos, puedes optimizar compras, aprovechar descuentos, compartir recursos y reducir gastos innecesarios. El resultado es un mayor margen para ahorrar o invertir.
- Confianza y compromiso compartido: gestionar juntos los recursos puede reforzar la idea de un proyecto común. Asimismo, ayuda a que ambos miembros estén siendo conscientes de cuál es el estado financiero familiar, evitando que todo recaiga de uno solo.
Por esto, para muchas parejas, estén casadas o no, este método puede representar una herramienta de estabilidad, planificación y seguridad, sobre todo en tiempos de incertidumbre económica.
Cómo funciona el método de “una sola bolsa” paso a paso
Aunque cada pareja puede adaptar los detalles al suyo, la estructura básica de este método suele ser la siguiente:
Cada miembro aporta al mes una parte o la totalidad de sus ingresos a la “bolsa común”. Esta cuenta va a servir para pagar todo lo compartido: alquiler/hipoteca, suministros, compras del hogar, alimentación, servicios, mantenimiento, ocio conjunto, gastos imprevistos….
Antes de comenzar a utilizar esta “bolsa”, hay que definir cuáles son estos gastos comunes, y también una estimación mensual de estos gastos. Esto va a evitar sorpresas y que ambas partes sean conscientes de qué corresponde. Lo que se suele incluir es:
- Vivienda: alquiler o hipoteca.
- Suministros: luz, agua, gas e internet.
- Alimentación y productos del hogar.
- Transporte compartido en caso de que lo hubiera.
- Ocio conjunto, mantenimiento o imprevistos.
Una vez que están cubiertos los gastos comunes, lo que vaya quedando en la bolsa puede repartirse según lo acordado, a partes iguales o proporcionalmente (dependiendo de cuánto ingrese cada uno), y cada uno tener la libertad de gastarlo en lo personal en lo que prefiera. Este sistema preserva la autonomía, ya que cada uno tendría también “su bolsa” personal para poder decidir libremente.
Asimismo, hay que recordar que es igual de importante establecer las categorías y destino de esa bolsa, como revisar su funcionamiento: ingresos, gastos, imprevistos, algún cambio de ingresos eventual, nuevos miembros en la familia… Las finanzas de pareja, como cualquier otra, deben adaptarse a la vida, por eso es conveniente ir revisandolas cada cierto tiempo.
Beneficios probados y riesgos de este modelo
Más allá del consejo práctico, hay evidencias de que este tipo de gestión conjunta puede mejorar la salud financiera de la pareja. Un estudio publicado en 2020 concluyó que las parejas que utilizan cuentas conjuntas y adoptan un enfoque financiero como éste tienden a tener menos problemas financieros que las que viven con cuentas separadas y manejo individual.
Otra investigación reciente destaca que la transparencia en los gastos y la comunicación frecuente sobre dinero aumentan la satisfacción de la pareja y reducen tensiones relacionadas con finanzas. Desde un punto de vista práctico, declarar un fondo común permite aprovechar economías de escala: compras al por mayor, reparto eficiente de recursos, posibilidad de ahorro conjunto para objetivos más grandes.
Sin embargo, el método “una sola bolsa” también puede conllevar algunos retos, sobre todo si no se trata con claridad. Por un lado, cuando todo está mezclado, puede ser complicado diferenciar qué gasto es conjunto y cuál personal, pudiendo generar fricciones si uno de los miembros gasta demasiado en gustos propios.
Por otro lado, en relaciones no consolidadas como la convivencia sin matrimonio, la división de bienes puede complicarse. Por eso, muchos expertos recomiendan mantener cierta independencia, o al menos dejar constancia por escrito de cómo va a ser administrada esa separación.
Además, hay que pensar que si uno de los miembros gana mucho más o es más derrochador que el otro, puede generar desequilibrios. En estos casos, podría establecerse una aportación proporcional a los ingresos en lugar de repartir 50/50. Por último, si no está bien definido qué entra y qué no a la bolsa, puede haber confusiones si surge un imprevisto.
