El eclipse solar en la mitología: no siempre era considera una buena señal

El eclipse solar en la mitología: no siempre era considera una buena señal
Los mitos del eclipse solar en las antiguas civilizaciones. Cuatro
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No siempre los eclipses han levantado la expectación y la ilusión con la que los vivimos hoy. Hace muchos años, los eclipses totales causaban miedo y en algunas culturas consideraban traían malos augurios. Para explicar la muerte a dentelladas de la fuente de luz que nos da la vida se decía que algún monstruo se lo comía.

Para los egipcios era la serpiente gigante Apofis. Encarnación del mal. Cada noche atacaba la barca solar del dios Ra para devorarlo y apagar el sol.

En la cultura china era un dragón celestial el culpable. Un sapo gigante en Vietnam. Y en la mitología escandinava, dos lobos que perseguían al Sol y a la Luna. El eclipse indicaba que sus fauces inmensas estaban engullendo a uno de los astros.

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Como señala Moncho Núñez, escritor de 'Eclipses' entonces lo que debían hacer era espantar al monstruo. Los aborígenes australianos lanzaban al cielo sus boomerang, los chinos gritaban hacian ruido con tambores, tiraban al aire flechas y piedras.

El escritor recoge en su libro el relato de Bernardino de Sahagún, que describe la reacción de los mexicas que huían despavoridos y luego buscaban hombres de cabellos blancas y caras blancas para sacrificar al sol. Los esquimales lo veían como un acto de amor, una cópula entre la Luna y el Sol de la que nada había que temer.