Enfermedades

Benjamín Prado y su diagnóstico de párkinson: "He recibido tanto cariño que tendría que ser un pulpo para abrazar a todo el mundo"

Benjamín Prado. Noticias Cuatro
  • El escritor fue diagnosticado hace unos meses con esta enfermedad neurodegenerativa

  • Ahora narra en unas memorias su amenísima vida, plagada de anécdotas con escritores y músicos

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El reconocido escritor y poeta madrileño Benjamín Prado, a sus 64 años, ha decidido abrirse en canal en sus nuevas memorias tituladas ‘Qué estoy haciendo aquí’. Esta obra, publicada por Alfaguara, no es solo un repaso a cuatro décadas de trayectoria polifacética entre la poesía, la novela y la música, sino también el testimonio valiente de un hombre que se enfrenta al párkinson, una enfermedad neurológica incurable hoy en día.

Tras hacer público su diagnóstico de párkinson, Prado ha confesado el impacto emocional de la respuesta social: "Desde que lo dije he tenido la sensación de asistir a mi propio entierro, con lo supersticioso que yo soy", explica en una entrevista con Noticias Cuatro. A pesar de esa sensación, el autor ha recibido cientos de mensajes de apoyo de personas inesperadas. "He recibido tanto cariño que tendría que ser un pulpo para abrazar a todo el mundo", confiesa.  

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El libro nace de una necesidad vital y una señal de alerta. Prado explica que decidió sentarse a escribir estas páginas tras empezar a sufrir "muchos olvidos" y recibir noticias médicas inquietantes. Bajo la premisa de "es ahora o nunca", el autor recorre los hitos que forjaron su carrera, desde aquel encuentro fortuito con Rafael Alberti en un bar de Las Rozas que cambió su destino, hasta las noches de creación compartidas con su "hermano del alma" Joaquín Sabina.

Esta es una relación que trasciende la amistad para convertirse en una simbiosis creativa que ha dado lugar a álbumes enteros. Según relata en sus fuentes, fue el cantautor de Úbeda quien le rescató de una profunda crisis personal llevándoselo a Praga para escribir las letras de ‘Vinagre y rosas’, bajo la premisa de utilizar las penas del poeta para hacer canciones. Esta unión es tan estrecha que Sabina suele referirse a él como "una estrella del rock sin ningún disco" y el propio título de estas memorias es, en realidad, un préstamo de una de las canciones que compusieron juntos para el disco ‘Lo niego todo’.

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El texto se articula como un emotivo cruce de recuerdos donde desfilan figuras de la talla de Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Ángel González. Prado se describe como un superviviente de un mundo ya extinguido y reconoce que, en esta etapa, le duele tener "más pasado que futuro", especialmente al recordar a amigos ausentes como Almudena Grandes.

A pesar del miedo lógico ante la incertidumbre de la enfermedad, el escritor se niega a esconder su situación. Su filosofía actual sigue anclada en la gratitud: define su vida como una sucesión de golpes de suerte y asegura que, por él, "viviría 200 años" para seguir disfrutando de sus hijos y de su trabajo, que es lo que finalmente le acompaña y le salva.