Omar Linares, asesor filosófico: “En la consulta he visto a millonarios de 35 años que se sienten tremendamente vacíos”

Omar Linares, asesor filosófico: “En la consulta he visto a millonarios de 35 años que se sienten tremendamente vacíos”
Una imagen del asesor filósofico, Omar Linares, en su entrevista con Manso.. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • Este doctor en Filosofía publica ‘La consulta del filósofo’, “un manual de instrucciones para las crisis existenciales”

  • Acumula diez años de experiencia en la terapia filosófica dentro del proyecto Thelos.

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Omar Linares es doctor en Filosofía por la Universidad de Granada, un título al que llegó no por una temprana vocación académica, sino por una profunda necesidad personal tras una infancia y adolescencia marcadas por la angustia y la desilusión.

A pesar de haber suspendido Historia de la Filosofía en el bachillerato por pura apatía existencial, un reencuentro veraniego con los textos clásicos le reveló que el pensamiento podía ser una tabla de salvación frente al sufrimiento.

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Hoy, con más de diez años de experiencia en la terapia filosófica y tras haber fundado el proyecto Thelos, Linares vuelca su trayectoria en acompañar a otros a comprender que la vida, en sí misma, siempre es suficiente. “El éxito profesional puede llegar a ser el detonante de una crisis existencial -explica en una entrevista con Noticias Cuatro-. En la consulta he visto a millonarios de 35 años que se sienten tremendamente vacíos”.

Linares publica ahora ‘La consulta del filósofo’ (Temas de Hoy), “un manual de instrucciones para las crisis existenciales”. En la obra defiende que la filosofía debe recuperar su papel originario como una "cura del alma", una disciplina práctica capaz de ofrecer herramientas ante las fricciones de la cotidianidad.

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Frente a la tendencia actual de patologizar cualquier rastro de tristeza o incertidumbre, el autor sostiene que una crisis existencial no es un trastorno mental, sino un fenómeno profundamente humano que surge cuando nuestra forma de entender el mundo se nos ha quedado pequeña. En lugar de recurrir de inmediato a la medicalización -España es líder mundial en el consumo de ansiolíticos-, se propone una inmersión en el discurso interno para pulir la lente con la que percibimos la realidad.

El libro también advierte sobre los peligros del "virus neoliberal", que empuja a los individuos a una autoexplotación constante bajo la promesa de una perfección inalcanzable. Esta "positividad tóxica" y la evasión digital constante nos alejan de nuestra esencia y nos hunden en un vacío que tratamos de llenar con consumo. Frente a esto, el autor rescata la sabiduría de escuelas como el estoicismo o el epicureísmo, recordándonos que el mayor gozo al que podemos aspirar es la contemplación de la realidad tal cual es, reconociendo incluso nuestra conexión física con el cosmos como "polvo de estrellas".

Finalmente, el texto aborda la reconciliación con la vida y la aceptación de la finitud. Para Linares, aprender a vivir implica necesariamente aprender a morir, dejando de lado el miedo metafísico para abrazar el presente con "máximo desempeño y mayor desapego". La propuesta no es maquillar la existencia para que parezca más dulce, sino atreverse a ser quien uno es, transformando las heridas biográficas en un motor de crecimiento que nos permita habitar el mundo con serenidad y autenticidad.