La carta de Marina que Lukas no quiso leer en ‘Mujeres y hombres’
Bichejo,
Bueno, pues aquí estoy en el bus a 9 de diciembre dirección Madrid, después de casi dos meses, es el último viaje para verte. No soy muy buena escribiendo cartas, yo soy más de expresarlo y mostrarlo, pero no me queda otra forma.
Quiero darte las gracias porque has hecho que viva una experiencia única que no todo el mundo puede, pero lo más bonito de todo esto es que en tan poquito tiempo me has ilusionado muchísimo y he vivido esto muy intenso contigo, de ahí que me dé miedo también…
Creo que mi paso por el programa ha finalizado ya que me estoy pillando por ti y me da la sensación de que tú y yo aquí no vamos a acabar muy bien. Tú y yo tenemos un carácter fuerte, lo bueno que tenemos es que cuando nos vemos se nos pasa, puede ser que esa sonrisa sea mi debilidad y me amanse. Has conocido alguna faceta mía pero no todo y pienso que aquí no voy a poder mostrarte más porque eso se hace con un día a día.
Las discusiones contigo me han afectado a nivel que he estado en el médico, no sé por qué, si de los nervios de todo pero me ha afectado y como siga aquí esto me cuesta una enfermedad. Y lo más impactante, me está afectando a los estudios. No lo estoy compaginando nada bien por ejemplo, hoy acabo de salir de un examen y me he tenido que venir rápido para poder despedirme de ti y la verdad que me ha salido fatal.
Por eso hay varios factores que hacen que me marche, no pienses que me voy porque no me gustas, sino al revés, me encantas demasiado y creo que te lo he demostrado, no pienses que es por la competencia para nada, si no estuviera en la situación que estoy (que es la de los estudios y que estoy un poco sin mi alegría) tú di que esas iban desfilando una por una y bueno ya te lo dije, yo no vine a perder el tiempo, ni por tele, ni nada de eso, yo vine a por ti.
Esto no es un adiós, sino un hasta pronto ya que la vida da muchas vueltas y tengo que enseñarte a bailar sevillanas. Te voy a echar de menos, bichejo. Cuídate.
P.D.: Esta rosa es la que me regalaste el día de nuestra primera cita, cuídala como yo la he cuidado y si algún día vuelvo a verla es buena señal.
Un beso
(No eches cuenta ni a la letra ni cómo está escrita, en el bus no hago milagros)
