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Iván se siente como un pollito abandonado y necesita que sus chicas le den muchos mimos. Y al tronista no se le ha ocurrido mejor manera de demostrárselo a Alexandra que llevarla a una tienda de disfraces para pasar un buen rato y que le sacara una gran sonrisa. Iván se disfrazó de muchas cosas y le pidió a Alexandra que lo diera todo en los retos y que le hiciera sonreír. El tronista tiene claro que las chicas de físico diez le amargan la vida y que él prefiere una chica más normal, pero que le haga feliz.










