El caso de Molly Russel alerta de la relación entre un mal uso de las redes sociales y el aumento de suicidios

El caso de Molly Russel alerta de la relación entre un mal uso de las redes sociales y el aumento de suicidios
Noticias Cuatro
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Molly Russel era una adolescente como cualquier otra, con amigos y planes de futuro. Aparentemente no había señales de alarma, pero a los 14 años puso fin a su vida. Solo dejó una nota: “Lo siento, es culpa mía”. Un año después de su muerte, su padre culpa de ello al mal uso de Instagram. “No tengo ninguna duda de que Instagram ayudó a matar a mi hija”, expresa después de descubrir los contenidos que esa red social proporcionaba a su hija adolescente sin ningún tipo de filtro.

“Este porcentaje de adolescentes con trastornos del ánimo acaban en las redes y acaban imitando comportamientos, compartiendo, aprendiendo conductas de otras personas con los mismos problemas”, explica el psicólogo Ángel Peralbol. “Se produce una retroalimentación que puede ser nociva”, subraya.

En Reino Unido, el número de suicidios de jóvenes se ha duplicado en los últimos ocho años, coincidiendo con el auge de las redes sociales. En España, hay síntomas inquietantes en las consultas de psiquiatría. “Las autolesiones se han multiplicado”, alerta el experto que añade que “los padres son casi los últimos que se enteran”.

Por ello, plataformas como Instagram ha anunciado medidas. Estudia prohibir imágenes de muerte y autolesiones o, por lo menos, que no sean accesibles sin ningún tipo de filtro para evitar una generación suicida.

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