Las trincheras del olvido: la Guerra Civil desaparece del paisaje y de la memoria

Las trincheras del olvido: la Guerra Civil desaparece del paisaje y de la memoria
La Guerra Civil desaparece del paisaje y de la memoria. Noticias Cuatro
  • Muchos restos de la Guerra Civil están sin cuidados, fueron destrozados, enterrados o incluso vandalizados

  • Mientras, en EE.UU o resto de países europeos los restos de contiendas son protegidos e incluso suponen ingresos turísticos

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Ya no viven los veteranos de la Guerra Civil a los que años atrás tuvimos la suerte de entrevistar como Vicente Corrales que moviéndose a duras penas con muletas se fue a enseñarnos las trincheras de la batalla del Jarama. Tampoco Carlos Salas, que nos confesó en la Casa de Campo de Madrid que la película que mejor reflejó la Guerra Civil fue “La vaquilla” de Luis García Berlanga, o Santos Cortés que nos enseñó las heridas que le dejó una batalla en la pierna y por la que se quedó tirado dos días en medio de un terreno de nadie hasta que le fueron a socorrer.

Con ellos se extingue también una memoria irrepetible. Lo único que nos quedan son los sitios por los que pasaron, las trincheras, cada vez más deterioradas, las que siguen contando una historia que el paso del tiempo amenaza con borrar por la desidia. En este país acostumbrado a tener demasiada historia para saber cuidarla.

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Jesús Gonzalez de Miguel, es de esos historiadores que le gusta pisar el terreno y recoger testimonios de primera mano,  él fue quien nos pasó los contactos de algunos veteranos con los que hablamos. Con razón, se conoce a todo el paisanaje de Morata de Tajuña donde ha echado tantos días buscando restos de la Guerra Civil. Seguramente, la mejor obra para conocer la batalla a las puertas de Madrid es la suya “La batalla del Jarama”, junto a él recorremos los lugares más importantes de la zona. Jesús nos comenta que la trinchera donde grabamos el reportaje es de las mejor conservadas en la zona, gracias al ayuntamiento, si bien podría estar mejor ya que hay refugios de las trincheras que están completamente hundidos.  

Los combatientes describieron un paisaje marcado por los cadáveres, las ratas y el olor de la muerte. Unas imágenes que hoy contrastan con el abandono de muchos de estos enclaves. Los memoriales sufren actos vandálicos y numerosas trincheras han desaparecido por completo, destruidas por el paso del tiempo o por encontrarse en fincas privadas donde la actividad agrícola ha borrado cualquier rastro. "Un tractor puede hacer desaparecer una trinchera para siempre", lamenta Jesús González. Y pensar que entre 1936 y 1939, murieron en combate entre 150.000 y 200.000 soldados.

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En estos campos también permanecen enterrados voluntarios extranjeros de las Brigadas Internacionales. Aunque se han realizado búsquedas, muchos de sus restos nunca han sido localizados. Pese al escaso reconocimiento institucional, el interés internacional sigue vivo. Nietos de brigadistas extranjeros viajan hasta estos escenarios para conocer dónde combatieron sus familiares. En Escocia, por ejemplo, el Celtic de Glasgow mantiene viva la memoria de aquellos voluntarios a través de himnos y actos de homenaje. Si pinchas en la imagen podrás reproducir el reportaje donde se escuchan sus cánticos.

Sin embargo, en España la situación es muy distinta. El museo dedicado a la batalla del Jarama perdió gran parte de sus fondos históricos aportados por Gregorio Salcedo y hoy exhibe principalmente aperos de labranza a modo de museo etnográfico. Una gran pérdida que se debe a la incapacidad de las instituciones por conservar su historia. Porque como señala el historiador Jesús González la conservación del patrimonio de la Guerra Civil depende, en gran medida, del esfuerzo de asociaciones y particulares.

La comparación con otros países resulta inevitable. En Normandía, los escenarios del desembarco aliado de la Segunda Guerra Mundial se han convertido en un referente internacional del turismo histórico. En Madrid, en cambio, la que fue considerada la última trinchera de la Guerra Civil, en la Ciudad Universitaria, fue excavada en 2018 gracias a financiación de estudiantes estadounidenses... y posteriormente volvió a ser enterrada. Nosotros lo presenciamos en estos informativos en el siguiente reportaje Entierran la trinchera donde se acabó la Guerra Civil ante el desinterés de las instituciones.

Alfredo Ruibal, investigador del CSIC y arqueólogo del conflicto nos describe sobre lo que ahora es una zona entre árboles lo que ocurrió. Él es autor del libro “Volver a las trincheras”. En él descubrimos todo lo que nos puede decir una lata de sardinas o unos botones oxidadas encontrados en una paridera de un pueblo cerca del frente.

Hoy, en este lugar de la Ciudad Universitaria de Madrid, no existe ningún cartel que recuerde aquel episodio. Como señala Ruibal “ninguna institución tuvo interés por preservarlo. Si quisieran, bastaría un par de días y unos pocos operarios para hacerlo visible de nuevo”. También nos destaca el investigador que mientras la Comunidad de Madrid es más sensible a la conservación de los restos de la Guerra Civil el ayuntamiento no lo es.

Otros investigadores, como Jesús Jiménez, intentan recuperar ese pasado mediante la divulgación. Asi su libro “Sangre en la frente” del que es coautor junto a Jordi Bru. Colorean fotografías en blanco y negro acercan aquellas imágenes a las nuevas generaciones y convierten escenas de soldados, civiles y ciudades destruidas en estampas sorprendentemente actuales.

Noventa años después del final de la Guerra Civil, el debate sobre la conservación de estos lugares continúa marcado por la política. Mientras el tiempo borra las huellas físicas del conflicto, historiadores y asociaciones alertan de que también puede desaparecer la memoria de quienes lo vivieron si no se protege un patrimonio que forma parte de la historia de España.

Si te apasiona el conocimiento de la historia, puedes consultar más reportajes emitidos en estos informativos en www.historiacuatro.com .