La reacción de los bomberos ante la llegada del Grupo 43 del ejército del aire y sus hidroaviones: "Vamos ya, que viene otro"

La reacción de los bomberos ante la llegada del Grupo 43 del ejército del aire y sus hidroaviones. Cuatro
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El Ejército está jugando un papel crucial en la extinción de los fuegos que asolan España. La UME y también el Grupo 43 del Ejército del Aire, barre los incendios con sus hidroaviones para que en tierra, se pueda combatir el fuego.

En medio del caos y de la desesperación, el zumbido de sus motores provoca la euforia de los bomberos que, cuerpo a cuerpo, encaran el fuego. "Vamos ya, que viene otro que viene otro. Mira, vienen todos en fila". Cada una de esas naves, cargada con 6.000 litros de agua, que en un instante ponen en jaque su voracidad. "Atacamos en carrusel, a la cabeza del fuego, un avión tras otro", confirma Francisco Javier Gimeno, piloto de Patrulla 43.

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Detrás de los mandos de estos gigantes, la Patrulla 43 del Ejército del Aire. Pilotos, mecánicos, técnicos, personal de apoyo. A una sola llamada se está operativo. Ven la zona de la emergencia. Entonces, comienza el ritual. Combustible, cálculos y calentando motores. "Las cargas y descargas son los momentos en los que el avión se expone a los mayores riesgos".

También tienen que sortear viento, trabajar con la altura del sol o tener en cuenta incluso la avifauna del lugar. Todo es una tarea en equipo. "A través de una frecuencia de radio y de la figura del coordinador de medios aéreos, con una coordinación tan precisa como en un aeropuerto, pero en una zona mucho más pequeña y confinada"

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Porque esta patrulla nunca trabaja sola. "Es muy bonito sentirte parte de este mecanismo que lucha contra un enemigo común". Son parte de un baile coordinado que apaga el mismísimo infierno y despierta la más pura admiración allá donde pasa.