El cuestionado juego de Argentina en su derrota ante una España bicampeona del mundo: del recital de faltas a la tangana y la fea imagen final
Los jugadores de Lionel Scaloni se emplearon con mucha agresividad en un partido dominado de principio a fin por la selección española
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Nueva JerseyExpresando en términos metafóricos lo ocurrido ayer sobre el terreno de juego en la esperada final del Mundial 2026 entre España y Argentina, podría decirse que la Albiceleste no bailó precisamente su tango más elegante. Al contrario, frente al dominio de la selección española con un estilo de juego que apostó siempre y de principio a fin por el control del balón, los de Lionel Scaloni se emplearon de forma muy agresiva, con entradas muy severas y llegando incluso a las manos con una tangana tras el pitido final.
Entradas excesivas, empujones a traición, agarrones indisimulados... Argentina sacó todo un recital que poco tuvo que ver con el juego limpio. Encerrada atrás prácticamente durante todo el partido, y con cierto absentismo arbitral, acabaron con cuatro amarillas y una roja para Enzo Fernández, como la que Leo Messi pidió sin éxito para Cucurella acusándole, según él, de taparse la boca para decirle algo.
España, campeona del mundo y fiel a su estilo de juego con el control del balón
La estadística deja poco lugar a la interpretación: España remató 20 veces por solo tres de Argentina. La campeona tiró 11 veces a portería por cero de la Albiceleste. Tuvo un 68% de posesión y un 90% de precisión en los 803 pases que efectuó, frente a un 78% por los 445 de Argentina. 'La Roja' jugó mejor y consiguió el gol, que tardó en llegar. Fue en el minuto 106 de la prórroga, por obra de Ferrán Torres y después de que anulasen un tanto a Nico Willians por un pisotón involuntario de Mikel Merino a Otamendi ante el cual no hubo revisión del VAR.
Para entonces, parte de los jugadores argentinos estaban ya desesperados, incapaces de asumir el control y salir del dominio de España, ante lo que respondían con todavía más faltas. Especialmente revolucionado estaba Leandro Paredes, centrocampista del Boca Juniors, que acabó siendo el protagonista de la gran tangana que se desencadenó al final del partido.
Todo empezó con un puñetazo de Nahuel Molina a Rodri. El español le pidió explicaciones, el argentino se encaró e intervino Eric García. Fue entonces cuando apareció Paredes para agarrarle del cuello y luego hacer lo propio con Gavi, quien fue corriendo a defender a su compañero.
La escena, surrealista, no quedó ahí. Messi la observó desde fuera mientras Lamine rezaba arrodillado. De fondo, Ayala, ayudante de Scaloni, golpeó también a Dani Olmo. Y como colofón, todo acabó después de la tangana con otra imagen fea: los argentinos de espaldas a España mientras recibían la Copa del Mundo.
