El humo de Nueva York pone en vilo la final del Mundial, y su sol rojo ya se ve como una premonición

Hoy apenas se ven los rascacielos tras una niebla tóxica, que deja la ciudad casi irrespirable.
Los pronósticos indican que un cambio en las condiciones meteorológicas y la llegada de lluvias deberían dispersar gran parte del humo antes del encuentro.
Los incendios forestales de Ontario, Canadá, dejan imágenes devastadoras. Hay más de 800 focos que activan la alerta por mala calidad del aire en varias ciudades. El humo ha llegado hasta Nueva York. El paisaje que deja en Manhattan impresiona hoy, aunque se avecinan lluvias por lo que la final parece asegurada, aunque ahora muchos estén en vilo, vigilantes. No es para menos. Hoy apenas se ven los rascacielos tras una niebla tóxica, que deja la ciudad casi irrespirable. También en el estadio de fútbol.
Pero lo que ha sorprendido también es el sol rojo que alumbra la ciudad de Nueva York. Muchos son lo que ya lo ven como un augurio de la victoria de La Roja. Más allá de predicciones místicas, el tono rojizo del astro es resultado de una densa nube de humo que cubre la ciudad de Nueva York y Nueva Jersey. Ese monstruo en forma de gran nube procede de los incendios forestales de Canadá.
El viento trae ese humo, reduciendo visibilidad y empeorando considerablemente la calidad del aire, lo que ha llevado a las autoridades a emitir alertas sanitarias.
La principal preocupación son las llamadas PM2.5, partículas en suspensión finas de 2,5 micrómetros o menos, unas 30 veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano. Se generan durante la combustión de árboles y vegetación y son lo bastante pequeñas para penetrar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de problemas respiratorios y cardiovasculares, especialmente en personas vulnerables.
La final del Mundial, por el momento, se mantiene. Los pronósticos indican que un cambio en las condiciones meteorológicas y la llegada de lluvias deberían dispersar gran parte del humo antes del encuentro. Esperemos que, como el sol, termine teñida de rojo.

