La muerte en accidente de tráfico de Iván Sanz y otros tres miembros de su familia llena de dolor a Valladolid y al sector del vino
Iván Sanz y su familia volvían de un día en la playa en Cantabria cuando su vehículo se salió de la vía a la altura de Herrera de Pisuerga, Palencia
El carnet por puntos cumple 20 años: "Ha salvado cinco vidas al día"
El terrible accidente de tráfico ocurrido este domingo en Herrera de Pisuerga, Palencia, en el que han muerto cuatro de los cinco miembros de una familia, ha dejado profundamente conmocionada a la provincia de Valladolid. Tras la salida de la vía, el Ford Bronco en el que viajaban volcó dando varias vueltas de caampana y cuatro de los ocupantes —los padres y dos hijos de 17 y 14 años— fallecieron casi en el acto. La más pequeña, de nueve años, fue operada de urgencia y permanece estable dentro de la gravedad.
Francisco Romero, teniente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, confirmó sobre el terreno que “solamente hay un vehículo implicado y tenemos el conocimiento de que es una salida de vía con varios vuelcos”.
Una distracción voluntaria
Las causas del siniestro se investigan, aunque todos los indicios parecen apuntar a que el vehículo, un todoterreno de alta gama sin techo, perdió el control antes de abandonar la calzada. Según Fernando Alonso, jefe provincial de Tráfico en Palencia, se baraja la posibilidad de “que el conductor haya incurrido en una distracción involuntaria, que haya perdido el control del vehículo” cuando regresaban de Cantabria, donde había pasado un día de playa.
El impacto emocional es enorme. Iván Sanz, uno de los fallecidos, era propietario de la conocida bodega vallisoletana ‘La Dehesa de los Canónigos’. Tras la muerte de su padre hace un año, él y sus hermanos habían asumido la gestión del negocio, consolidando su prestigio a nivel nacional e internacional.
Su pérdida ha golpeado a la provincia y a las localidades donde la bodega mantenía un estrecho vínculo con los vecinos. Algunos reconocen que “por una parte de nuestras vidas, de la cultura del pueblo y de la cultura de toda la comunidad y para Pesquera es el motor económico”. Otros expresan el sentir generalizado: “El pueblo está desolado; exagerado, exagerado”. Y hay quienes lo resumen entre lágrimas: “Una lástima, y una pérdida muy grande, y una casa rota", al tiempo que confían en que la menor de la familia, herida grave en el accidente "salga adelante”.
