Salud

Los neurólogos explican cuál es el primer síntoma que suele aparecer antes de un ictus

Se debe actuar rápido y llamar a emergencias. Pexels
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El ictus sigue siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. En España, miles de personas sufren cada año un accidente cerebrovascular y, aunque tradicionalmente se ha asociado a edades avanzadas, los especialistas señalan de que cada vez aparecen más casos en adultos relativamente jóvenes.

Lo que más preocupa es que muchas personas no reconocen las señales de alerta o lo confunden con problemas pasajeros. No obstante, los neurólogos insisten en que actuar rápido puede suponer una gran diferencia en el pronóstico. Cada minuto que pasa durante un ictus implica la pérdida de millones de neuronas.

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Debido a ello, los expertos llevan años concienciando sobre los síntomas iniciales más frecuentes. Aunque no todos los ictus empiezan de la misma forma, hay un signo que suele repetirse con más frecuencia y que muchos neurólogos consideran que es una de las señales de alarma más impactantes: la pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo.

El síntoma más común: debilidad en la cara, el brazo o la pierna

Según la Sociedad Española de Neurología y organismos internacionales como la American Stroke Association, uno de los primeros síntomas que más suele aparecer antes o durante un ictus es la debilidad súbita de un lado del cuerpo. Esta puede afectar a la cara, un brazo, una pierna o varias zonas al mismo tiempo.

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Muchas personas cuentan que, de repente, sienten el brazo “torpe”, notan hormigueo, pierden fuerza al intentar coger objetos o perciben que una mitad de la cara deja de responder correctamente. En ciertos casos, la comisura de la boca se desvía ligeramente al sonreír o aparece cierta dificultad para levantar ambos brazos de forma simétrica.

Lo relevante es que estos síntomas suelen aparecer de forma brusca. Esa rapidez es precisamente una de las grandes diferencias con otros problemas neurológicos menos urgentes.

Este síntoma se da debido a que el ictus sucede cuando el flujo sanguíneo que llega a una parte del cerebro se interrumpe o disminuye drásticamente. Esto puede pasar porque una arteria se bloquea o porque un vaso sanguíneo se rompe. Cuando las neuronas dejan de recibir oxigeno y nutrientes, comienzan a dañarse rapidamente.

Dependiendo de la zona cerebral afectada, aparecen unos síntomas u otros. Las áreas del cerebro encargadas del movimiento y la sensibilidad suelen verse comprometidas con frecuencia, por eso la pérdida de fuerza unilateral es tan característica.

El habla también se puede ver alterada

Otro de los síntomas que más neurólogos destacan como señal de alarma es la dificultad repentina para hablar o comprender el lenguaje. La persona afectada puede arrastrar las palabras, hablar de manera confusa, no encontrar términos sencillos y tener dificultad para entender frases básicas.

A veces, el afectado es plenamente consciente de que algo no va bien pero no consigue expresarse correctamente. Otras veces, son los familiares quienes notan primero que lo que dicen deja de tener sentido.

El método FAST: la regla que puede salvar vidas

Para ayudar a reconocer rápidamente un posible ictus, muchas organizaciones sanitarias utilizan la regla FAST, un método sencillo que resume los principales síntomas de alarma:

  • Face (cara): comprobar si un lado de la cara cae al sonreír.
  • Arms (brazos): observar si uno de los brazos pierde fuerza.
  • Speech (habla): detectar dificultad para hablar o entender.
  • Time (tiempo): llamar inmediatamente a emergencias.

Los neurólogos insisten en que no hay que esperar “a ver si se pasa”. Aunque algunos síntomas puedan desaparecer al cabo de unos minutos, podría tratarse de un accidente isquémico transitorio, conocido como AIT o “miniictus”, una señal de alto riesgo para sufrir un ictus más grave posteriormente.

Durante un AIT, el flujo sanguíneo cerebral se bloquea temporalmente, pero se restablece antes de que el daño sea permanente. De todos modos, el riesgo de sufrir un ictus grave en los días o semanas posteriores aumenta considerablemente. Por eso, aunque los síntomas desaparezcan rápidamente, es esencial buscar atención médica inmediata.

Hay que tener en cuenta que aunque la debilidad en un lado del cuerpo es el síntoma más común, no todos los ictus empiezan igual, como ya hemos mencionado. También pueden aparecer: pérdida súbita de visión, visión doble, mareo intenso, falta de coordinación, dolor de cabeza muy brusco, confusión repentina o problemas para caminar.

En el caso de los ictus hemorrágicos, el dolor de cabeza intenso y repentino puede ser especialmente habitual. Algunos pacientes dicen que es el peor dolor de cabeza de su vida. Los especialistas recuerdan que cualquier síntoma neurológico repentino debe valorarse rápidamente, incluso aunque parezca algo leve.

Algo que llama la atención es que, a pesar de que la edad es un factor de riesgo, distintos estudios muestran un aumento progresivo de ictus en personas menores de 55 años. Los especialistas relacionan este fenómeno con varios factores como hipertensión arterial, obesidad, diabetes tipo 2, sedentarismo, estrés crónico, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol o una mala alimentación. Además, los neurólogos alertan que muchas personas jóvenes no piensan que estan en riesgo y tardan más en pedir ayuda cuando aparecen los primeros síntomas.