La DGT tramita 4 millones de multas al año: así funciona el ‘cerebro’ de las sanciones
Cada una de las sanciones pasa por diferentes fases desde la captación hasta la verificación por operadores y tramitación administrativa antes de llegar al infractor
Lavar el coche en la calle: la sanción de hasta 3.000 euros en algunos municipios por vertidos
Cada año, millones de conductores en España reciben una notificación de la Dirección General de Tráfico. Puede ser por exceso de velocidad, uso del móvil, no llevar cinturón… infracciones comunes que forman parte del día a día en carretera. Sin embargo, lo que pasa después de que un vehículo se salte un radar o una cámara capte una infracción sigue siendo, para muchos, un proceso casi invisible.
En 2026, las cifras son tan elevadas como reveladoras: la DGT tramita alrededor de 4 millones de multas al año, pero para llegar a ese número procesa previamente millones de imágenes y posibles infracciones. Detrás de ese volumen, hay una estructura altamente organizada que combina tecnología avanzada, automatización y revisión. Un engranaje que funciona constantemente y que, aunque no se vea, es el auténtico “cerebro” que convierte una infracción puntual en un procedimiento administrativo completo.
El cerebro del sistema: el Centro Estrada
Si hay un lugar donde se materializa todo el sistema sancionador de la DGT, ese es el Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas, conocido como Centro Estrada, ubicado en la provincia de León. Este complejo, en funcionamiento desde 2008, se ha convertido en el núcleo operativo donde se unen tecnología, datos y supervisión humana para dar forma a millones de expedientes cada año.
El Centro Estrada actúa como una gran “hub” al que llegan, constantemente, las imágenes y datos captados por los distintos dispositivos de control repartido por todo el país: radares fijos, radares de tramo, cámaras de control de cinturón y móvil, helicópteros e incluso drones. Toda esta información se canaliza hacia este centro, donde comienza un proceso altamente estructurado. En una primera fase, los sistemas automatizados identifican matrículas, clasifican infracciones y descartan errores evidentes. Pero no se trata de un sistema completamente automático, se necesita la revisión humana.
En sus instalaciones trabajan cientos de profesionales que analizan cada caso para verificar que la infracción es real, que la imagen es válida y que los datos son correctos. Este doble control es uno de los pilares del sistema, ya que permite reducir errores y garantizar la validez de las sanciones. De hecho, una parte muy importante de las captaciones iniciales no llega a convertirse en multa por no superar estos filtros.
El Centro Estrada no solo valida infracciones, sino que también gestiona la tramitación completa del expediente: desde la generación de la sanción hasta su envío al conductor. Esto implica coordinar bases de datos, cruzar información con registros de vehículos y titulares, y preparar la notificación final.
Cómo funciona el proceso
Cuando un conductor comete una infracción, el proceso que puede terminar en multa no es inmediato ni automático. En realidad, se trata de un procedimiento estructurado en varias fases, donde intervienen tanto sistemas tecnológicos como humanos. Este recorrido es el que permite transformar una simple captación en carretera en un expediente sancionador formal.
Todo comienza con la detección de la infracción. Los diferentes dispositivos de control registran posibles incumplimientos. Estas herramientas captan imágenes o datos cuando se supera un límite de velocidad o se comete una infracción, y envían automáticamente esa información al sistema central de gestión.
A partir de ese momento, entra en funcionamiento una primera fase de análisis automatizado. Los sistemas informáticos procesan las imágenes, identifican la matrícula mediante reconocimiento óptico y cruzan los datos con las bases oficiales de vehículos. En este punto, también se eliminan errores evidentes: imágenes borrosas, matrículas mal interpretadas o duplicidades. Este filtrado inicial es fundamental, ya que reduce el volumen de casos y evita que incidencias técnicas se puedan convertir en sanciones.
No obstante, uno de los aspectos más importantes del sistema es que no todo queda en manos de la tecnología. Después de ese primer filtrado, cada posible infracción pasa por una revisión humana. Equipos especializados analizan las imágenes para comprobar que la infracción es real, que la captación es válida y que los datos coinciden correctamente. Este paso es esencial, ya que garantiza la fiabilidad del proceso y explica por qué una parte significativa de las captaciones iniciales no llega a convertirse en multa.
Una vez confirmada la infracción, se procede a la validación y creación del expediente sancionador. En esta fase se clasifica la infracción en leve, grave o muy grave, se determina la cuantía de la sanción y, en su caso, la pérdida de puntos del carné de conducir. Toda esa información queda registrada en el sistema administrativo, dejando el expediente listo para que se pueda tramitar.
El último paso es la notificación al conductor. Tradicionalmente, esta se realiza por correo postal, aunque cada vez más frecuente el uso de la Dirección Electrónica Vital, que permite recibir las multas de forma digital. Gracias a esta modernización del sistema, los tiempos de notificación se han reducido, lo que hace más fácil que el conductor pueda acogerse al pronto pago o presentar alegaciones dentro del plazo.
Este proceso no es igual en todo el país. España no tiene un sistema completamente homogéneo en materia de tráfico. Comunidades como Cataluña y el País Vasco cuentan con sus propias competencias transferidas, lo que quiere decir que gestionan sus propias sanciones de manera independiente. En estos territorios, las infracciones no pasan por el sistema central de la DGT ni por el Centro Estrada, sino que son tramitadas a través de organismos autonómicos, con procedimientos muy similares pero con estructuras propias.
