David reclama 9.200 euros a Renfe por los retrasos de Rodalíes: "Tengo Toc y destruyeron mi vida"

David reclama 9.200 euros a Renfe por los retrasos de Rodalíes. Cuatro
  • El joven, que vivía en Pineda de Mar, denuncia que su rutina para acudir a clase se convirtió durante meses en “una forma imposible de vivir”.

  • “He pedido una indemnización para que se den cuenta de que lo que están haciendo no puede ser legal”, afirma.

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David Pujol, un estudiante de 19 años de Matemáticas en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha presentado una reclamación contra Renfe en la que exige 9.200 euros de indemnización por los daños psicológicos por los retrasos diarios que sufría debido a las incidencias de Rodalies. Para respaldar su reclamación, ha aportado informes psicológicos y médicos que acreditan la ansiedad sufrida durante este tiempo.

Esta realidad le ha obligado a ambiarse de casa y caer en su capacidad en los estudios. Asegura que ha presentado decenas de reclamaciones sin respuesta y se considera víctima de una negligencia continuada. "Yo tengo Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Día a día destruyeron mi capacidad de gestionar mi vida porque era incapaz de, sin una pauta, saber qué iba a hacer en el día. Me causó mucho estrés, ansiedad y no podía dormir. Ahora me he mudado al lado de mi universidad porque veía imposible coger el tren cada día" .

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El joven, que vivía en Pineda de Mar, denuncia que su rutina para acudir a clase se convirtió durante meses en “una forma imposible de vivir”. “El trayecto en coche eran 40 minutos, pero en transporte público tardaba más de dos horas si todo iba bien”, explica David. Cada mañana debía coger dos trenes distintos y dependía de que ambas líneas funcionaran correctamente.

Muchos días me despertaba a las cuatro de la mañana para no llegar tarde a clase”, relata. Sin embargo, las averías y retrasos eran constantes. “Desde el primer momento empecé a poner reclamaciones una tras otra. Tengo más de 33 reclamaciones escritas y diez digitales”, asegura. “He pedido una indemnización para que se den cuenta de que lo que están haciendo no puede ser legal”, afirma. "No es justo levantarse a las cuatro de la mañana, pasar más de dos horas y media de trayecto y no saber si vas a llegar a clase”, lamenta.