Rafa y Eva, el drama de ver cómo tu hija se autolesiona con 11 años: "Hoy, 4 años después, sus marcas son su historia, sí que se sale"

Un informe del Ministerio de Sanidad señala que entre un 15 y un 25% de nuestros menores se autolesiona
Un informe del Ministerio de Sanidad señala que entre un 15 y un 25% de nuestros menores se autolesiona, un hecho que es más común entre las niñas. Patologías como el trastorno bipolar, la depresión o la ansiedad pueden acompañarse de este comportamiento.
El metaanálisis, que se ha publicado en JAMA Pediatrics, fue llevado a cabo por un equipo de científicos en Canadá e incluyó 42 estudios sobre autolesiones en niños y jóvenes de 12 países de alto nivel económico —España no estuvo entre ellos—, publicados durante un período de 25 años, entre el 2000 y el 2024. Según los datos disponibles, correspondientes a más de 200 millones de individuos menores de 25 años, se observó un aumento anual del 2,5 % en las autolesiones autoinformadas y del 3,5 % en las visitas médicas por autolesiones reportadas, especialmente en niñas.
Otro estudio, un informe del grupo de investigación COMKIDS de la Universidad Rey Juan Carlos señala más de la mitad de los adolescentes (52%) asegura conocer a alguien que se ha autolesionado en algún momento de su vida, una cifra que asciende al 79 por ciento en el caso de los jóvenes de 18 a 30 años. El trabajo 'Toma Asiento para Saber sobre Autolesiones y redes sociales. Informe sobre la opinión de adolescentes y jóvenes en España' se ha elaborado a partir de 1.303 encuestas, 286 a adolescentes de 14 a 17 años y las otras 1.017 a jóvenes universitarios de 18 a 30 años.
Según los resultados, las autolesiones se han convertido en una realidad cercana para los jóvenes españoles. La mitad de los jóvenes encuestados señala que su vínculo afectivo con la persona que se autolesiona o autolesionaba es de amistad, mientras que el 38 por ciento asegura que que es un conocido, pero no amigo cercano, el nueve por ciento dice que es un familiar y el cuatro por ciento, que es un desconocido.
Las respuestas son similares en el caso de los adolescentes, entre ellos, el 47 por ciento asegura que es un amigo. Mientras que el 36,5 por ciento dice que es un conocido, el 9,45 por ciento, que es un familiar y el 6,75 por ciento, que es un desconocido.
El estudio confirma que la adolescencia es el periodo de mayor vulnerabilidad. El 71 por ciento de los universitarios que conocen un caso sitúan el inicio de la conducta entre los 14 y los 17 años. Sin embargo, casi uno de cada cinco afirmó que comenzaron antes de los 14, un dato que refuerza la preocupación por el descenso progresivo de la edad de inicio.
El conocimiento sobre las autolesiones es elevado, pues el 91 por ciento de adolescentes y el 99 por ciento de jóvenes saben identificar qué son. Entre los jóvenes, el 46 por ciento lo supo porque conoció un caso; el 31 por ciento, por redes sociales; y el 14 por ciento, hablando con amigos. En los adolescentes, el 39,2 por ciento lo hizo por un caso cercano; el 33,5 por ciento, por redes sociales; y el 17,7 por ciento, hablándolo con amigos.
Una de cada ocho jóvenes contestó que alguna vez se había autolesionado y un tres por ciento decidió no contestar, lo que para los autores implica una sospecha de que también lo hacían. Por ello, el informe supone, sin confirmar, que son un 15 por ciento de jóvenes los que se han autolesionado en algún momento de su vida. Esta pregunta no se hizo a los menores.
El informe pone el foco en el papel que tienen Internet y las redes sociales. Uno de cada cinco adolescentes reconoce haber recibido en su teléfono imágenes relacionadas con autolesiones, enviadas en muchos casos por amigos, pero también por conocidos e incluso de desconocidos; entre los universitarios, el 17 por ciento afirma haber estado expuesto a este tipo de contenido. Además, el 20 por ciento de los menores admite haber buscado activamente información o publicaciones sobre autolesiones en redes sociales, una proporción que duplica la registrada entre los universitarios (10%).
Entre las plataformas, TikTok se sitúa como la principal vía para los adolescentes (82%), mientras que entre los jóvenes adultos el consumo se reparte entre X (30%), TikTok (30%) e Instagram (25%).
El grupo de investigación responsable del informe ha precisado que esta exposición no implica necesariamente promoción de la conducta, pero sí evidencia que las redes sociales se han convertido en espacios donde el fenómeno circula, se comenta y, en ocasiones, puede normalizarse.
Aun así, el 90 por ciento de los adolescentes y el 95 por ciento de los jóvenes consideran que debería existir un control más estricto sobre los contenidos relacionados con autolesiones en plataformas digitales.
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la identificación de códigos y metáforas que permiten hablar de autolesiones sin mencionarlas explícitamente. Expresiones como 'código de barras', utilizada para describir los cortes paralelos en la piel, son reconocidas por aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes encuestados. El símbolo de las 'mariposas', asociado en algunos contextos a estrategias simbólicas para evitar recaídas, es más conocido entre adolescentes que entre universitarios.
Aunque el conocimiento sobre la autolesiones es amplio, el 45 por ciento de los universitarios reconoce que no sabría cómo ayudar a un amigo con esta conducta. Entre los adolescentes, el 67 por ciento afirma que sí podría hacerlo, aunque los expertos advierten de que la percepción de capacidad no siempre implica disponer de herramientas adecuadas.
Los investigadores han abogado por implementar acciones de educación emocional a padres y madres, formación específica dentro de los centros educativos e intervención psicosanitaria temprana. Además, han señalado que se debe comprender el uso del ecosistema digital por parte de los jóvenes y controlar los mensajes que circulan por estas plataformas.
La hija de Rafa y Eva se empezó a lesionar con 11 años
Rafa y Eva son padres de una niña de 15 años que lleva 4 años autolesioandose. "Nuestra hija no quería morir, quería dejar de sufrir". Todo empezó después de sufrir abusos sexuales. La pequeña sufrió abusos sexuales: "De intento autolítico pasó a lesionarse. Se cortaba el brazo con cuchillas. Es como una droga cada vez necesitas más". Lo hacía para tapar un dolor mayor. "Te vas metiendo en un pozo, cuando sacas los recuerdos malos viene la angustia, la ansiedad, el miedo".
Paula Hidalgo, psiquiatra clínica de Nuestra Señora de La Paz, lo que vemos con las autolesiones es la punta del iceberg de todo el sufrimiento que tienen. No es una llamada de atención es una llamada a pedir ayuda para poder sacar lo que llevan dentro". Es una forma de sentir control cuando el mundo interior parece desmoronarse.
Como dice su madre, Eva, "el dolor físico acaba con el dolor emocional momentáneamente. Les alivia mucho más ese momento en el que se autolesionan."
"Con vendas distinta, cada dos semanas en distintos brazos, no es que lo quieras esconder, es que no puedes", dice Rafa, imposible ocultarlo en el colegio.
Cuatro años después del primer ingreso gracias al hospital San Juan de Dios de Madrid pueden decir que están saliendo del infierno. "Esas cicatrices siempre serán parte de su historia y un recordatorio de que ha podido salir. Ahora se cuida mas se quiere mas. Para que nunca mas su la piel vuelva a ser el campo de batalla".

