La base del problema es algo tan simple como que el agua se congela si la temperatura permanece por debajo de 0 °C durante un tiempo prolongado
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Cuando las temperaturas caen por debajo de 0 °C, el agua dentro de las tuberías corre un riesgo real de congelarse y expandirse, lo que puede provocar roturas y costosas reparaciones en el hogar. Aunque se trata de una situación tan extrema que puede parecernos imposibles que nos ocurra, no es raro que en España, durante olas de frío o heladas intensas, esta situación deje de ser teórica y se convierte en un problema tangible para muchos propietarios.
Y es que la base del problema es algo tan simple como que el agua se congela si la temperatura permanece por debajo de 0 °C durante un tiempo prolongado, algo común en noches invernales profundas. Por suerte no se trata de una problema inevitable, sobre todo si ponemos en práctica alguna de las siguientes medidas para proteger la red de tuberías de tu vivienda del choque térmico que provoca la congelación.
Prepara y protege tus tuberías antes de que llegue el frío
- Aislar las tuberías expuestas: una de las formas más eficientes de evitar que las tuberías se congelen es aislarlas, especialmente si están en zonas sin calefacción como pueden ser un garaje, el sótano o en el ático. Materiales como espuma aislante, manguitos o cinta térmica pueden reducir significativamente la pérdida de calor. Si las tuberías están cerca de paredes exteriores, también aísla las zonas circundantes para impedir que el aire extremadamente frío penetre en el interior.
- Mantén las tuberías calientes: además del aislamiento físico, mantener una temperatura interior constante y moderada ayuda a prevenir la congelación dentro de la vivienda. Mantener la calefacción encendida de modo que las áreas cercanas a las tuberías no bajen demasiado puede suponer la diferencia entre agua fluida y helada. Por ello, evita apagar completamente la calefacción durante el invierno y ajusta el termostato incluso cuando no estés en casa para mantener una temperatura mínima constante.
Qué hacer durante una ola de frío
- Deja un goteo ligero en los grifos: una técnica sencilla pero efectiva es dejar el grifo con un leve goteo cuando se espera sufrir las inclemencias de un clima extremadamente frío. El movimiento continuo de agua dificulta que se formen bloques de hielo dentro de las tuberías. Esto es especialmente útil en tuberías que corren a lo largo de muros exteriores o que están en lugares poco aislados, como trasteros o sótanos.
- Abre las puertas de los armarios: el calor interior circula mejor si las puertas de los armarios de cocina y baño están abiertas, especialmente donde existen cañerías detrás de muebles próximos a paredes exteriores. Esto permite que el aire caliente llegue a zonas que normalmente quedan más frías.
Cómo evitar estos problemas
- Prepara las instalaciones exteriores: antes de que llegue el invierno desconecta y drena las mangueras de exterior y cierra las llaves de paso que alimentan grifos exteriores. El agua atrapada en estos tramos también puede congelarse y dañar las tuberías internas si vuelve a expandirse. Además, usa cubiertas para grifos exteriores o protecciones de espuma para reducir el impacto del aire frío directamente sobre las conexiones.
- Ten presente dónde está la llave de paso: si a pesar de todo una tubería se congela y llega a reventar, localizar y cerrar rápidamente la llave principal de agua puede minimizar daños graves.

¿Por qué es tan importante todo esto?
El problema no es solo que el agua se convierta en hielo, sino que cuando esto ocurre dentro de una tubería cerrada, la expansión del hielo crea una presión enorme. Esa presión puede exceder la resistencia del material y provocar grietas o rupturas completas en la tubería, lo que desencadena fugas, inundaciones y obligar a realizar reparaciones costosas.
Y es que, las reparaciones por tuberías rotas pueden ascender a cientos, e incluso miles, de euros si la rotura no se detecta a tiempo o si el daño afecta paredes y acabados interiores.
Por este motivo, además, conviene prestar atención a una serie de señales de advertencia de que una tubería está a punto de congelarse. Por ejemplo, es característica la reducción del caudal de agua o flujo irregular cuando abres un grifo. También hay que prestar atención a sonidos extraños en las tuberías como golpes o gorgoteos por expansión interna. Además, también hay que levantar la señal de alarma con la aparición de escarcha visible sobre conexiones expuestas.
Si detectas estos signos, hay que intervenir de inmediato, ya sea aumentando la temperatura interior o aplicando calor con métodos seguros (calentadores específicos para tuberías o aislamiento térmico), para evitar el bloqueo completo por hielo y los problemas que esta situación acarrea.


