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ITV voluntarias: cómo revisar tu coche lo más barato posible

Un taller para pasar la ITV. Cuatro.com
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Cuando piensas en la ITV, lo habitual es pensar en ella solo como una obligación legal. Y es que todo coche, en función de su antigüedad, debe pasar por una revisión oficial cada cierto tiempo para poder seguir circulando por la vía pública. La normativa indica que la primera revisión debe hacerse a los 4 años de la primera matriculación, y luego se repite cada 2 años hasta los 10 años y a partir de ahí cada año para turismos particulares. 

Pero lo que muy pocos conductores utilizan o conocen es la posibilidad de acudir a una ITV voluntaria. Esta opción, lejos de ser un trámite obligatorio, puede convertirse en tu mejor aliado para ahorrar dinero, prevenir averías caras y mantener tu coche en las mejores condiciones posibles. 

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Se trata de una inspección técnica que puedes realizar antes de que te toque la ITV reglamentaria, incluso aunque falten meses para la siguiente revisión obligatoria. No altera el plazo legal de la ITV ni tampoco la sustituye, pero te permite conocer el estado real del vehículo, detectar posibles defectos y corregirlos con antelación. 

La Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la ITV (AECA‑ITV) distingue dos tipos de inspecciones voluntarias. Por un lado la completa, equivalente a la que se realiza en la ITV obligatoria, y por otro lado la parcial, enfocada a uno o varios sistemas específicos del coche, como frenos, emisiones, dirección o suspensión. 

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Esta flexibilidad la convierte en una herramienta ideal no solo para realizar un mantenimiento preventivo, sino también para poder valorar el estado de un coche usado antes de comprarlo o revisar un vehículo antes de un viaje largo. 

¿Por qué puede salirte más barato?

La lógica detrás de utilizar ITV voluntarias como estrategia económica es simple, ya que permite detectar fallos antes de que se agraven. Si tienes, por ejemplo, un contacto intermitente en las luces, desgaste de neumáticos o un problema en la suspensión, estos problemas pueden ser detectados en una ITV voluntaria y reparadas en un taller con precios más competitivos que cuando son detectadas de urgencia durante la inspección reglamentaria. 

Además, reduce la probabilidad de tener que repetir la ITV obligatoria por defectos graves, lo que implicaría más tiempo, coste de transporte o gestionar un taller urgente. También es importante tener en cuenta que realizar esta ITV voluntaria nos permite planificar reparaciones progresivas, evitando grandes sorpresas de última hora y distribuyendo el gasto en distintas fases. 

El coste de una ITV voluntaria suele ser similar o inferior al de la obligatoria, porque muchos centros aplican tarifas más bajas si el coche no tiene la presión de una cita reglamentaria en curso. 

Cómo hacer la revisión voluntaria lo más barata posible

En primer lugar, si sospechas de un sistema en concreto, como por ejemplo, los frenos, la dirección o las emisiones, puedes solicitar una ITV voluntaria parcial. Esto no solo te permite ahorrar tiempo en la estación, sino que también reduce costes frente a una revisión completa. 

También puedes hacer tú mismo la pre‑ITV con una serie de checks básicos, que son los que suelen provocar una ITV negativa si están defectuosos:

  • Bombillas de luces (cortas, largas, intermitentes, freno y marcha atrás). 
  • Nivel de líquido limpiaparabrisas y estado de escobillas. 
  • Neumáticos: presión adecuada y sin desgaste excesivo. 
  • Frenos y suspensión (aunque sea solo una prueba visual). 
  • Luces del panel de instrumentos, que si están encendidas pueden provocar fallo. 

Este “check list” no sustituye a una revisión profesional, pero puede ayudarte a evitar pequeños defectos que, de no corregirse, terminarían elevando el precio de la ITV obligatoria o provocando una ITV desfavorable. 

Otro factor que se debe tener en cuenta es que, a diferencia de la ITV obligatoria, puedes elegir la estación que más te convenga, independientemente de tu comunidad autónoma. No hay obligación legal de pasarla en la región donde está registrada tu matrícula. A esto hay que añadir que los precios de ITV varían según la comunidad: por ejemplo, según la OCU, el precio medio nacional se sitúa alrededor de 43,75 € para coches de gasolina, aunque hay diferencias significativas entre zonas. 

En definitiva, las ITV voluntarias no solo son una herramienta útil para mantener tu coche en perfecto estado, sino también una estrategia inteligente para ahorrar dinero. Al identificar fallos antes de que se conviertan en problemas más graves, al distribuir el gasto en revisiones y al seleccionar estaciones con mejores precios, puedes reducir significativamente el coste de mantenimiento general de tu vehículo. 

Recuerda que, aunque la ITV voluntaria puede ser más barata que la obligatoria, si se detectan defectos graves o muy graves durante el examen, tendrás la obligación de repararlos y volver a inspeccionar el coche para poder circular con seguridad y dentro de la ley.