Las señales que pueden apuntar a que tu hijo tiene altas capacidades, según un experto en crianza
Según un experto, las altas capacidades pueden mostrar señales desde los primeros meses de vida, como atención precoz o desarrollo motor y lingüístico adelantado
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Reconocer si un niño tiene altas capacidades no siempre es algo fácil. Muchas familias coinciden en algo que también destaca el psicólogo experto en crianza Alberto Soler: muchas de las señales aparecen mucho antes del diagnóstico, incluso durante los primeros meses de vida. Esto explica por qué tantos padres describen comportamientos “inusuales”, “precoces” o “diferentes” antes de sospechar que podría tratarse de altas capacidades.
A través de un vídeo divulgativo publicado en TikTok, este experto ha contado cómo estas señales pueden manifestarse antes del diagnóstico formal. El psicólogo señala: “Muchas de las características extraordinarias que presentan sus criaturas ya estaban presentes mucho antes del diagnóstico, a veces casi desde el nacimiento”.
Muchas familias comienzan a comprender que ciertos comportamientos que en un principio parecían anecdóticos o problemáticos estaban relacionados con un desarrollo cognitivo distinto. Es importante destacar que cada niño es único, no todos muestran las mismas señales, y ninguna característica por sí sola basta para establecer un diagnóstico.
Señales tempranas de altas capacidades
De 0 a 2 años
En esta etapa, muchos padres de niños con altas capacidades describen señales que aparecen casi en el nacimiento: bebés muy sensibles que presentan cólicos o malestar frecuente, sueño irregular o muy escaso, y una atención precoz y sorprendentemente sostenida hacia los estímulos del entorno.
También es muy común un desarrollo motor adelantado, como caminar antes de los doce meses, y un lenguaje que se despliega muy rápido, con palabras claras, frases bien construidas y un vocabulario sorprendentemente conciso para su edad. Estas señales no van a confirmar un diagnóstico por sí solas, pero pueden dibujar un perfil temprano de precocidad que conviene observar.
De 2 a 3 años
Entre los dos y los tres años, algunos niños con altas capacidades muestran aprendizajes autodidactas, como comenzar solos a leer o a escribir, además de una expansión notable de su vocabulario, lo que les ayuda a expresarse con precisión y complejidad.
No obstante, Soler destaca un matiz importante: a veces esta precocidad lingüística convive con episodios de mutismo, que no deben ser interpretados como un retroceso, sino como una reacción emocional o una manera de gestionar la sobrecarga social o sensorial. Son comportamientos que muestran que la mente avanza rápido, pero que también necesita espacios seguros para procesar.
De 3 a 4 años
A partir de los tres años, muchos niños de alta capacidad comienzan a mostrar señales muy llamativas. Tienen una imaginación desbordante, les encantan los juegos simbólicos complejos, cuentan historias inventadas llenas de detalles y tienen una creatividad que transforma cualquier objeto o situación. Su curiosidad puede ser inagotable y formula preguntas constantes, profundas y a veces desconcertantes para su edad.
Es común que tengan amigos imaginarios muy elaborados y que se interesen por conceptos abstractos o situaciones emocionales complejas. Esta etapa suele ser una de las más reveladoras en cuanto a la riqueza de su mundo interior.
De 4 a 5 años
En esta edad aparecen señales más relacionadas con el pensamiento complejo, puede haber un interés por temas como el paso del tiempo, la muerte, el sentido de la vida o cuestiones morales. Suelen hacer preguntas que no se corresponden con su edad y muestran una capacidad impresionante para conectar ideas, entender conceptos abstractos y reflexionar sobre fenómenos que a otros niños aún no les despiertan curiosidad, pero a ellos sí.
También aprenden con mucha rapidez y retienen información de forma profunda, lo que indica una mente que no solo puede absorber datos, sino que sabe cómo interpretarlos y les da significado.
De 6 a 9 años
Esta es una etapa donde el contraste con el entorno escolar suele hacerse evidente: los niños con altas capacidades muestran una curiosidad excepcional y piden constantemente más información, haciendo preguntas minuciosas o que pueden desafiar a las explicaciones habituales. Aunque a veces pueda parecer que se distraen, este experto recuerda que en realidad están al corriente de todo y que su aparente falta de atención puede ser realmente aburrimiento por falta de estímulo.
Son perseverantes, muy perfeccionistas y disfrutan mucho más explicando oralmente que escribiendo. Continúan teniendo mucha sensibilidad y una imaginación intensa, y cuando la escuela no se adapta a su ritmo, pueden mostrar un aburrimiento profundo e incluso, manifestar que no quieren ir al colegio.
Cada niño es un mundo: no existe un “perfil único” de alta capacidad
Soler insiste, y la investigación lo respalda, en que no hay dos niños con altas capacidades iguales. Pueden destacar en diferentes áreas como lenguaje, matemáticas, creatividad, sensibilidad, abstracción o varias áreas a la vez. Por eso, la identificación debe ser sin prisas, sin poner etiquetas rígidas, con profesionales especializados y desde una mirada amplia que incluya intelecto, emociones, creatividad y conducta.
De esta manera, se evitan diagnósticos erróneos, ya que en muchas ocasiones se puede confundir con TDAH, desmotivación o problemas de conducta.
Es fundamental identificarlo bien para poder ofrecerles apoyos educativos adecuados, proteger su bienestar emocional y mantener la motivación, ya que el aburrimiento sostenido puede derivar en rechazo escolar.
