Los diez años de divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea han lastrado la economía británica entre un 6 y un 8%

El aumento de la incertidumbre y las barreras comerciales, claves
Este martes se cumplen 10 años del Brexit y el Banco de Inglaterra ha hecho balance del impacto económico.
Este martes se cumplen 10 años del Brexit y el Banco de Inglaterra ha hecho balance del impacto económico. El sorprendente triunfo del Brexit, hace ya diez años, tuvo un impacto que está lejos de haber terminado, y que se manifiesta todavía en la vida de los españoles y europeos en general radicados en el Reino Unido, que de la noche a la mañana supieron que iban a ser extranjeros en un país que ya no se regirá por las normativas de la Unión Europea.
Los diez años de divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea han lastrado la economía británica aunque no tanto como se vaticinó entonces. A lo largo de esta década, esa economía ha dejado de crecer entre un 6 y un 8% respecto a lo que podría haber repuntado si hubiese seguido dentro de la Unión.
Dos factores han lastrado el crecimiento, según el Banco de Inglaterra y la Universidad de Stanford: el aumento de la incertidumbre y las barreras comerciales tras la salida de Reino Unido. En la última década, sus exportaciones a la Unión Europea han caído un 12% y las importaciones un 16%.
Menos comercio y también menos de inversión de las empresas en Reino Unido, hasta un 18% menos, han desembocado en menos de empleo y productividad. El remate para los ciudadanos es que esa falta de trabajadores, por ejemplo, de transportistas, ha contribuído a la subida de la inflación.
El debate sobre una posible vuelta del Reino Unido a la Unión Europea (UE), conocido como ‘Rejoin’, lo ha abierto una facción del Partido Laborista, pero esa posibilidad suscita abundantes dudas entre los expertos, que se preguntan qué condiciones se establecerían para el reingreso y si el club europeo estaría dispuesto a aceptarlo.
El referéndum del Brexit del 23 de junio de 2016 dejó al Reino Unido profundamente polarizado, puso a prueba el tradicional bipartidismo entre laboristas y conservadores y dio paso al ascenso de formaciones populistas, tanto de derecha como de izquierda. Los primeros, a favor de permanecer fuera de la UE, y los segundos, por volver a ella.
A la derecha, y en creciente ascenso, se encuentra el partido Reform UK de Nigel Farage, el político que no cejó en sus críticas contra la UE mientras era europarlamentario -en 1990 y 2020- y que mantiene aún su rechazo a cualquier intento de volver a la UE. A la izquierda del auge populista están los Verdes de Zack Polanski, proeuropeo.
Tras el debate sobre un ‘Rejoin’ está el factor económico, ya que el crecimiento británico se ralentizó tras el plebiscito debido a la incertidumbre que eso generó, pero también porque el país no termina de repuntar diez años después de la consulta. El crecimiento británico para este año está estimado en apenas el 0,8 o 0,9 %.
Desde la celebración del referéndum, no obstante, el Reino Unido, al igual que la UE, ha tenido que lidiar con el impacto de la pandemia, la inflación causada por la guerra en Ucrania y un encarecimiento del petróleo por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
Cualquier Gobierno británico necesitaría más que una ventaja en las encuestas para reincorporarse a la UE, explica a EFE el profesor de Economía y Políticas Jonathan Portes, del King’s College London. "Necesitaría una mayoría sólida, un mandato electoral claro y la confianza de que la UE negociaría términos que pudieran superar una campaña de un referéndum", agregó, unos requisitos que son difíciles de cumplir.
A la UE -razona Portes- le preocuparía que el Reino Unido regrese solo para volver a abandonarla, y por lo tanto -añadió- cualquier solicitud de readmisión requeriría un compromiso creíble, y no una simple mayoría coyuntural del gobierno laborista. Además, el Reino Unido debería saber que encontrará condiciones menos favorables que las que tenía antes de 2016.
Hay además dudas de que la opinión pública británica haya virado significativamente en relación a la UE: una cosa es lamentar que el país se encuentre ahora en peor posición, y otra muy distinta desear retornar al bloque comunitario y reconocer un error colectivo.

