La teoría del hombre loco y su miedo a ser un TACO, el dilema de Trump en la guerra de Irán

Los exabruptos de Trump sorprenden, pero en los años de Nixon a esto lo llamaron la Teoría del Hombre Loco
Trump lanzó su primer ultimatum el 21 de marzo, dio 48 horas, luego cinco días, luego 10.
La pregunta que todo el mundo se hace ahora mismo, ¿Cumplirá Trump su amenaza esta noche? ¿Aniquilará para siempre una civilización? ¿Llevará a Irán a la Edad de Piedra?
La realidad es que nadie lo sabe con certeza. Los presidentes de EEUU solía ser gente predecible en busca de una estabilidad global favorable a sus intereses. Ahora tenemos al frente de EEUU a un agente del caos, alguien que cree que ser imprevisible es su mejor baza negociadora.
En los años del presidente Nixon a esto lo llamaron la Teoría del Hombre Loco: el líder aparenta un comportamiento irracional, volátil, dispuesto a hacer lo impensable, para que sus rivales cedan por miedo en una negociación. A Nixon no le sirvió en Vietnam, veremos si a Trump le sirve en Irán.
Trump lanzó su primer ultimatum el 21 de marzo, dio 48 horas, luego cinco días, luego 10. El cuarto aplazamiento termina esta noche, ¿puede mantener esta estrategia mucho más tiempo? No parece muy probable si quiere resultar creíble.
Porque si hay algo que Trump odia es que le llamen TACO, Trump Always Chikens Out, "Trump siempre se achanta". Se lo llamaron cuando los aranceles y no soporta ese ataque a su ego. Pero, ¿cuáles son las alternativas si los iraníes no reabren totalmente el estrecho de Ormuz? Irse cantando victoria, como amaga de vez en cuando, o lanzar una acción contundente para estar a la altura del tono que han adquirido sus amenazas: desde "locos bastardos, abrir el jodido estrecho" a "os voy a devolver a la edad de piedra" o el de hoy: "una civilización entera morirá esta noche". En unas horas, veremos si estamos más cerca de esta última opción o de TACO.

