La tensión entre Sánchez y Trump alcanza su punto máximo: historia de un desencuentro

Trump y Pedro Sánchez han aireado públicamente sus diferencias en este segundo mandato del americano.
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Las tensiones entre Trump y el Gobierno español no son algo nuevo. Trump y Pedro Sánchez han aireado públicamente sus diferencias en cuestiones como el gasto en defensa. Diferencias agravadas por el hecho de que España se haya mantenido firme en su actitud estratégica respecto al conflicto con Irán desmarcándose incluso de sus socios europeos. Ambos mandatarios se han visto poco y han hablado menos. En una de las pocas se dice que Trump indicó a Pedro Sánchez dónde debía sentarse. Y sí. Fue de las pocas veces que le hizo caso a la primera. Sonrió y se sentó.
El presidente del Gobierno también se opuso, como toda la Unión, a sus aranceles nada más volver a la Casa Blanca. Luego fue más lejos y desafío en solitario a subida de gasto militar del 5%. Lo escenificó apartándose a un lado en la Cumbre de la Haya, aunque luego si firmó el acuerdo. Trump calificó su postura de terrible. Luego felicitó a España, siempre sin mencionar a Sánche,z a quien debido a estas tensiones ha amenazado incluso con echar de la OTAN.
Respecto a Gaza , Sánchez ha rechazado su invitación a la Junta de Paz. De la Unión Europea solo hungria y Bulgaria se han unido formalmente. También se ha opuesto a su política expansionista, desde el derrocamiento del dictador Maduro hasta la amenaza a Groenlandia. Aunque no se sumó al envio de tropas a la isla como sí hicieron Francia o Alemania.
Ahora, impidiendo el uso de las bases de Moron y Rota en el conflicto de EEUU e Israel contra Irán, ha dado un paso más significativo. Ese convenio, firmado por Felipe González y Ronald Reagan en 1988, deja claro en su artículo 2 que cualquier uso de esas bases más allá de sus objetivos, como sería en este caso una acción bélica, debe contar con "autorización previa del Gobierno español" y en su artículo 24, reconoce además "plena soberanía y control de España sobre su territorio y espacio aéreo", por lo que cualquier autorización debe aplicarse siempre de conformidad a estos principios.
Y Trump, pese a que José Manuel Albares, ministro de Exteriores dijo que no preveía ninguna reacción de EEUU al respecto, sí ha mostrado su disconformidad amenanzando de nuevo a España con romper las relaciones comerciales y calificándola como un terrible aliado. Trump dice que España tiene buena gente, que es un gran país pero tiene un mal presidente. Y ha avisado. No queremos nada con España y si queremos usar las bases nada nos impide volar hasta allí y usarlas. La UE dice que velará por los intereses de España, mientras que el Gobierno dice a EEUU que debe respetar los acuerdos con empresas y Europa y que está preparada para resistir cualquier golpe al comercio.
