El campo de fútbol de Cisjordania donde los niños palestinos olvidan la guerra que Israel quiere demoler

Israel quiere demoler el campo de fútbol de los niños refugiados de Aida.
La esperanza para estos niños palestinos se mantiene por la campaña mundial en la que ha participado la FIFA y la UEFA han conseguido detener la demolición.
Es territorio de Cisjordania ocupado por Israel. Donde los ataques de colonos israelíes a palestinos son constantes y donde, en medio de esta situación de violencia extrema hay un lugar que supone un pequeño remanso de paz. Es un campo de fútbol junto a un gran campo de refugiados, donde niños y jóvenes palestinos se abstraen de su entorno. Los israelíes quieren demolerlo por estar en territorio militar ocupado. Laura de Chiclana ha estado en ese campo con los niños.
Estamos en el campo de refugiados de Aida. Y en las torres de vigilancia israelíes, los soldados observan a los niños patear el balón en el icónico campo de fútbol de la zona. Los pequeños no saben si será su último entrenamiento. Israel ha amenazado con demolerlo porque afirma que es ilegal y que amenaza su seguridad.
"Este campo significa mucho para mí estaré muy triste si lo destruyen. ¿Dónde jugaré? ¿Dónde entrenaremos?
"Este campo significa mucho para mí estaré muy triste si lo destruyen. ¿Dónde jugaré? ¿Dónde entrenaremos?", cuenta Mohamed. Sus sueños van más allá de los muros que aíslan al campamento y rodean las vallas alrededor de este campo. "Quiero ser futbolista del Real Madrid y jugar contra el Barcelona", repite Mohamed.
La esperanza para estos niños palestinos se mantiene por la campaña mundial en la que ha participado la FIFA y la UEFA y que ha conseguido detener la demolición de este campo de fútbol, aunque solo por el momento.
Y es que aunque la demolición se ha detenido aún no hay documento oficial. "Quitarnos el campo de fútbol es privar a los niños de su derecho a jugar. No se trata solo de una instalación deportiva, es donde sentimos una pequeña sensación de libertad", dicen desde el centro juvenil del campamento de refugiados de Aida.
No se trata solo de una instalación deportiva, es donde sentimos una pequeña sensación de libertad
Más de 250 niños y niñas vienen a diario a jugar, y a creer en una vida mejor. "Quiero ser jugador profesional, pero quieren destruir nuestro futuro", dice otro pequeño.
Mientras el tiempo de descuento corre los niños desean que este no sea el último bolo.

