A Monsif, con 17 años, sus padres le animaron a cruzar la frontera y Mohammed les miente para que no vengan a por él

Son los que todavía siguen en la calle sin recursos: algunos acaban rindiéndose y regresando por su propia voluntad.
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Con un balón en los pies, la vida de Monsif esta llena de sueños. Tiene 17 años. En Rabat jugaba al fútbol y hacía boxeo,. Su familia le animó a cruzar la frontera. Ahora duerme entre rocas en la Playa del Trampolín de Ceuta. Mohammed tiene 27 años y sostiene por teléfono una mentira diaria con su familia. Confiesa que les miente porque si no vendrían a buscarle.
Llevan un mes en este asentamiento improvisado. Bajo lonas, plásticos y ropa colgada. Los más afortunados se hacinan en tiendas de campaña.
Hissam tiene 48 años, su familia le manda dinero para poder sobrevivir. Ilias también cuenta su historia. Ilias tiene 25 años. "Aquí a las cuatro de la mañana no puedes dormir, hace mucho frío. En Marruecos trabajo de 8 a 17 horas por diez euros".
Cocinan improvisando fogones en las piedras, se lavan como pueden. Vemos a muchas mujeres, las mas vulnerables bajo la oscuridad de la noche
Son los que todavía siguen en la calle sin recursos. Algunos acaban rindiéndose y regresando por su propia voluntad. En la frontera del Tarajal, hay un goteo constante. Más de 3.500 inmigrantes han regresado a Marruecos desde el 10 de agosto voluntariamente.

