Ramsés Mohamed, asociación Elín: "El Gobierno ha intentado que estuvieran hambrientos para que perdieran la esperanza y volvieran a Marruecos"

La policía tuvo que poner orden y pedir a los migrantes que se sentaran en filas para poder organizar el reparto de comida.
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Las playas de Ceuta, a pesar de que insisten en que no, están llenas de personas que cruzaron la frontera. Centenares de ellos que han formado grupos, refugios y colocan mantas y toallas en la arena. Hogueras, sábanas o incluso restos de mobiliario que usan para resguardarse por la noche. En esa playa de Ceuta varias ONGs están repartiendo comida a los centenares de personas que se agolpan ahí.
Muchos de ellos llevaban desde el pasado jueves sin llevarse un trozo de pan a la boca. Con razón el ansia y los nervios junto a la playa ceutí de El trampolín. La policía tuvo que poner orden y pedir a los migrantes que se sentaran en filas para poder organizar el reparto de comida: el primero que llevan a cabo organizaciones de ayuda humanitaria, como Cruz Roja, desde que estalló la crisis migratoria en Ceuta la semana pasada.
Ramsés Mohamed, de la asociación Elín, critica esta tardanza y la ve una clara intención. "El Gobierno ha desatendido a estas personas durante 5 días y la situación era drástica y dramáticamente una crisis humanitaria. El Gobierno ha intentado que estuvieran hambrientos para hacerles perder la esperanza y que volvieran voluntariamente a Marruecos".
Pero la realidad es que la mayoría de estos cerca de 2.000 migrantes que nos encontramos pidiendo comida no son marroquíes. Son originarios de países como Sudán, Yemen o Mali donde hay guerra, hambre y violencia y que por tanto encajan en el perfil de solicitantes de asilo. Los voluntarios les han entregado pan, leche, galletas, agua y latas de atún. Después se han dirigido a la playa para comer. Y seguir esperando para entrar en el ceuti y conseguir el ansiado asilo.

