En la primera planta de biogás en España gestionada por un instituto público: de excrementos a agua, luz y fertilizantes

Hemos estado en la primera planta de biogás en España gestionada por un instituto público, el IRTA.
Las bacterias lo que hacen es descomponer el residuo y generar un biogás que es rico en metano.
Una planta de biogás convierte los excrementos que produncen granjas de vacas, cerdos o pollos de corral en gas y fertilizantes. Hemos estado en la primera planta de biogás en España gestionada por un instituto público, el IRTA, el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria, informa Lorelei Esteban.
En un tanque semienterrado se mezclan cada año 5.000 toneladas de abono, restos de gallina, cerdo o pienso. Los científicos le llaman la codisgestión. Estamos ante el cóctel perfecto para alimentar a unas bacterias que harán magia. Porque dentro de un reactor donde no hay oxígeno y con una temperatura de 38 grados, las bacterias lo que hacen es descomponer el residuo y generar un biogás que es rico en metano.
Como señala Josep Usall, director general de IRTA, estamos ante una planta de gas dentro de una explotacióm ganadera y una explotación agrícola y va a producir casi 100.000 toneladas de biogás. Esa cantidad es suficiente para alimentar una gran caldera y calentar gratis todas las naves de una granja.
Pero el proceso no acaba en el gas, el residuo sobrante pasa por un separador mecánico que lo que hace es dividir la parte sólida de la parte líquida. De este modo se recuperan casi cuatro millones de litros de agua al año lista para limpiar las instalaciones y para regar los cultivos. Lo último que queda se convierte en abono orgánico con multitud de nutrientes para la tierra. Lo que entró como un deshecho problemático se ha convertido en agua, luz y fertilizante.

