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Los 6 niveles de riqueza que existen, según tus ahorros: un experto lo explica

La mayor parte de la población se concentra en los niveles intermedios. Freepik
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Uno de los grandes desafíos sociales y económicos del mundo actual siguen siendo las diferencias en el nivel de riqueza de los distintos sectores de la población. Aunque se ha registrado un crecimiento económico global en los últimos años, también ha crecido de manera sostenida la concentración del capital en manos de una minoría, mientras que grandes estratos de la sociedad continúan enfrentándose a dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

Esta desigualdad se puede ver tanto en el acceso a bienes y servicios como en las oportunidades de educación, salud y movilidad social. Todavía, el entorno en el que nace una persona continúa condicionando en gran medida sus posibilidades de desarrollo, algo que mantiene una estructura social con un desequilibrio profundo.

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Estas brechas económicas no responden solo al esfuerzo individual o la productividad de cada uno. Hay otros factores como la herencia patrimonial, las políticas fiscales, el acceso desigual al crédito o las diferencias en la calidad del empleo que hacen aún más grave esta disparidad.

A la misma vez que algunos acumulan fortunas en sectores como la tecnología, los mercados financieros o el control de recursos estratégicos, millones de personas viven con ingresos estancados, empleos precarios y sin poder acceder a una propiedad. Se trata de una realidad que pone en duda los principios de justicia social y equidad.

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En este contexto, el asesor financiero Javier Linares, establece seis niveles diferentes de riqueza que se disponen como una pirámide estructural en función de la cantidad ahorrada por la persona. Se encuentran desde las cantidades más humildes hasta los patrimonios más altos.

De 0 a 5.000 euros

Este nivel representa a la población con menos capacidad de ahorro, en muchos casos expuesta a una alta vulnerabilidad económica, debido a que cualquier despido o imprevisto puede complicar mucho las cosas económicamente hablando. Es un nivel del que hay que salir cuanto antes.

En este caso, los ingresos suelen destinarse casi por completo a cubrir gastos básicos como vivienda, alimentación y transporte, dejando prácticamente ningún margen para emergencias o inversión. Las personas que están en este grupo dependen de su salario mensual y si surge algo inesperado puede desestabilizar su economía personal. Lo que recomienda este experto es fijar un fondo de emergencia de entre 1 y 3 meses con el fin de poder hacer frente a lo que pueda surgir.

De 5.000 a 50.000 euros

Aquí se encuentran las personas que han conseguido una cierta estabilidad financiera y se encuentra una gran parte de la población, aunque todavía pueden continuar con limitaciones importantes.

Tienen la capacidad de afrontar gastos imprevistos o realizar pequeñas inversiones, como comprar un coche o unas vacaciones. Pero, en este caso, el ahorro todavía no genera ingresos por sí solo, por lo que la seguridad económica continúa dependiendo del empleo activo. Es una transición entre la subsistencia y el inicio de la acumulación. En estos casos, ahorrar no es suficiente, se debe comenzar a invertir.

De 50.000 a 150.000 euros

Este grupo ya tiene un colchón financiero sólido. Pueden acceder a productos de inversión básicos como fondos, acciones o inmuebles de bajo riesgo, además, tienen la opción de planificar a medio plazo cómo vivir sin la presión económica constante. En este caso, empieza a aparecer la preocupación por proteger y hacer crecer el patrimonio, al igual que el interés por optimizar fiscalmente los ahorros.

En la mayoría de los casos, los ingresos del trabajo siguen siendo el motor principal, pero los activos empiezan a tener un papel más relevante. Cuando se llega a los 100.000 euros, se vuelve más sencillo con el interés compuesto, apareciendo el efecto bola de nieve haciendo que las ganancias sean mayores.

De 150.000 a un millón

En este nivel la riqueza permite tomar decisiones mucho más estratégicas. Se tiene una capacidad real para diversificar inversiones, participar en negocios, adquirir bienes inmobiliarios relevantes o incluso replantearse si continuar o no trabajando.

Este tipo de patrimonio puede comenzar a generar rentas pasivas que complementen o sustituyan al salario. Es muy habitual que las personas que están en este nivel cuenten con asesores financieros que les ayuden a preservar el capital a través de instrumentos más sofisticados.

De un millón a cuatro millones de euros

Cuando se llega a este nivel, la independencia financiera es posible. El capital del que se dispone permite tener una vida en la que no se tenga que depender del trabajo activo, con ingresos generados a través de rentas, inversiones o empresas propias. Es un nivel que da acceso a oportunidades exclusivas como pueden ser inversiones en diferentes startups, fondos privados o activos internacionales. También permite una planificación patrimonial a largo plazo, donde se incluyen herencias, legados o donaciones estratégicas.

Más de cinco millones de euros

Se trata de grandes patrimonios con capacidad de influir en sectores económicos, sociales o incluso políticos. No se trata de mantener o hacer crecer el patrimonio, sino de gestionar cuál es su impacto. Estas personas o familias pueden crear fundaciones, invertir en innovación o financiar causas de interés público. Su relación con el dinero cambia de manera profunda, ya que no es una cuestión de seguridad o comodidad, sino de legado, posicionamiento y control.