Pepe Viyuela, actor: “La revolución hoy es volver a hablar con el que piensa distinto”
El intérprete y payaso riojano acaba de recibir el premio Corral de Comedias de Almagro
Protagoniza ‘Timón de Atenas’ de Shakespeare en el Festival de Teatro clásico de Mérida
Pepe Viyuela (Logroño, 1963) es un hombre de contrastes que ha sabido habitar, con la misma naturalidad, el traje de Filemón, la rebotica de Aída y los versos de los grandes clásicos. Licenciado en Filosofía y Arte Dramático, su carrera comenzó con un personaje mudo que, inspirado en Buster Keaton y Chaplin, lograba la risa a través del gesto y la lucha contra objetos cotidianos. Hoy, con casi cuatro décadas de oficio a sus espaldas, Viyuela defiende en una entrevista con Noticias Cuatro que “la revolución hoy es volver a hablar con el que piensa distinto y, sencillamente, compartir puntos de vista”, como única vía para disolver la actual polarización social.
Aunque el gran público le asocie con su icónica silla plegable -que tras 40 años considera ya “una parte de mi cuerpo”— o con el eterno Chema de la serie Aída, Viyuela ha cimentado su prestigio en las tablas. Este verano, el actor se convierte en uno de los grandes protagonistas del panorama teatral. Por un lado, ha recibido el premio Corral de Comedias del Festival de Almagro, un lugar que define como “un corazón que no ha dejado de latir” desde el siglo XVII. Por otro, regresa al Festival de Mérida por novena vez para protagonizar ‘Timón de Atenas’ de Shakespeare, una obra que explora el materialismo y la misantropía.
Para Viyuela, el teatro es un espacio de reflexión necesario en un mundo “cabreado” donde la ira parece haberse convertido en un valor. El actor advierte que nos hemos instalado en un impulso primario de decir lo que pensamos sin importar el resto, y aboga por recuperar la calma y la mesura. “Conviene volver a la reflexión, a la calma y a expresarse con mesura. Todo se puede decir, pero no de cualquier manera”, sostiene.
Miembro de 'Payasos sin fronteras', organización que llegó a presidir, ha llevado su arte a zonas de conflicto como Palestina, Irak o el Sáhara. En estos lugares, donde la infancia es la más castigada, Viyuela afirma que la risa deja de ser un lujo occidental para convertirse en “un artículo de primera necesidad porque provoca esperanza”.
Esta visión humanista impregna también su análisis político. Crítico con la evolución de nuevas formaciones como Podemos -de las que confiesa sentir desilusión por la falta de consenso-, defiende sin embargo que el ciudadano no puede ni debe escapar de la política. Para él, la democracia no es un estado estático, sino una lucha constante que requiere “abrir las ventanas al diálogo y a la diferencia”.
A pesar de haber vivido momentos de una popularidad “atropellada” que le hizo sentir frágil en sus inicios televisivos, Viyuela ha logrado equilibrar el éxito comercial con una búsqueda artística profunda. No teme reconocer que ha hecho trabajos puramente alimenticios, pero siempre con el teatro como vocación inicial.
Ahora, desde la madurez y con la mirada puesta en el futuro de sus nietas, el actor huye de los maniqueísmos. Reivindica esos “grises entreverados” de la realidad y se propone, de manera personal, combatir sus propios prejuicios. Como el personaje de Timón de Atenas, Pepe Viyuela nos recuerda que el ser humano es imperfecto y necesita de los demás para no caer en el egoísmo, convencido de que, a pesar de las etapas oscuras, todavía somos capaces de recordar que “juntos somos mejores”.
